Pocos negocios, plaza líquida, inversores enfocados en el corto plazo. La realidad de una semana se replica en la siguiente. Las principales cosechas de Tucumán y del norte apenas han despuntado, pero los activos centrales que definen el modelo económico (muy buenos precios de las materias primas y fuerte movimiento del consumo) vienen dejando un colchón que no encuentra un destino categórico por estos pagos. La plata de la soja y el comercio apenas se mueve, en gran medida como consecuencia de la incertidumbre que genera el resultado electoral, pero también por la falta de proyectos atractivos o ilusionantes y de seguridad jurídica. El escenario financiero marcado por el retaceo y el bajo rendimiento de los fondos (salvo en el mundo informal, que mueve un 40% de la actividad y en el que las tasas no paran de recalentarse) expone también el vuelo corto de las iniciativas, ideas e imaginación en la construcción del futuro de la dirigencia social, institucional y política tucumana en la que el Gobierno tiene una responsabilidad central. Gerente de las urgencias o hacedor de la posteridad pareciera ser el mandato de estos años.

Así, en un contexto de provincia excendentaria de dinero de los particulares y con un Estado que quintuplicó su presupuesto desde el desastre de 2002, la definición de un nuevo perfil no tiene una agenda de debate y moviliza muy escasos requerimientos proselitistas. Fideicomisos para el desarrollo de emprendimientos de renta fija y otros sistemas de buen marketing compiten hoy con la compraventa de cheques y otras pocas cosas más en la City. Son operaciones para defender a suerte y verdad una renta volátil, el esfuerzo de una cosecha, en un país cruzado por la incertidumbre, la caída de la competitividad y con la inflación mordiendo los talones. Son apurones del planeta que mueve parte de la economía; poco de largo plazo; aversión al riesgo.

Cuando entramos en el siglo de la sociedad de la información, en el que las regionalidades comienzan a ponerse en entredicho y en el que el valor del trabajo tendrá nuevas dimensiones y legalidades no se entienden bien los motivos de un retraso que podría costar caro. El espacio azúcar-alcohol y el citrus enfrentan la necesidad de encontrar mayor eficiencia y productividad, otro tanto con el resto de las actividades agrarias y las textiles que ocupan grandes cantidades de mano de obra. ¿Pero cuándo podrían comenzar a construirse estrategias si no se aprovechan los tiempos de bonanza? Los destinos de los fondos públicos fueron a resolver primeras necesidades, es cierto y han dado respuestas a sectores vapuleados por años de crisis. Pero ese criterio asistencial y entendible debiera ser en si mismo un disparador en el armado de las usina de ideas y acciones para iniciar la discusión respecto del Tucumán que se quiere para los próximos 50 años. Y estos comicios podrían ser una ocasión de oro para que tengan espacios esos fines nobles, para que se hable del legado como un activo que sume sustentabilidad y garantías al buen presente financiero; del legado como el proyecto abarcador y nuevo de los tucumanos.