Catto Emmerich presenta el programa y debe mediar entre la timidez de Fernanda Colledani y el zafado de Ceferino Décima. Pero, de profesión periodista y con años largos de conducción, tampoco se queda atrás con las chanzas de la Pochola, y hasta se ve tentado por el mal camino, cuando el "punto del reiting" aparece en la pantalla poco después de las 11.
"Día por día" (por Canal 10, de lunes a viernes, de 9.30 a 12.30) parece ser el magazine que esperaban los tucumanos. Con seis semanas en el aire, en la cuenta de Facebook suma más de 950 amigos y recibe nada menos que 2.500 mensajes de texto por emisión. El programa respeta el formato tradicional, pero se corre de él cuando interactúan los tres conductores y, en particular, cuando Ceferino Décima y Catto Emmerich improvisan pequeños sketches que, a veces pasados de raya -por el horario-, arrancan las risas de los telespectadores. Pero es en el estudio mismo donde las risas se hacen presentes casi permanentemente.
En los distintos bloques no falta la consigna del día (la del jueves fue, por ejemplo, "qué harías por amor", y ayer "qué te sorprende"), la banda invitada (desde folclore hasta pop), entrevistas a médicos, especialistas y artistas, y el pase a la cocina (el último miércoles la ministra de Educación probó allí una frugal comida); el chef prepara el plato del día que de inmediato es "devorado" por quienes pueblan el set. 
En el estudio mayor del canal todo es humor e informalidad; no hay ni una pizca de solemnidad (ni aún cuando se tratan temas serios), pero explota cuando el personaje de la Pochola (una maestra rural que acaba de ser ascendida a supervisora, personaje creado hace ocho años por Décima) empieza a hacer de las suyas. 
Entre las audacias televisivas - siempre al borde- de Catto y de Ceferino, Fernanda asegura que no se achica: "logramos una gran conexión; cada uno dentro de lo que es la conducción, tiene un estilo diferente y eso se respeta. Cada día aprendo algo nuevo junto a mis compañeros, que son excelentes profesionales y sobre todo muy buenas personas".

Con sello propio
"Nuestro programa se diferencia de todos los demás básicamente porque entiende que el público de la mañana es absolutamente heterogéneo, mientras que la mayoría de los otros siguen pensando que el televidente matutino está integrado por amas de casas y desempleados, y terminan haciendo un programa más de cable para la mujer que uno verdadero de televisión", explica eufórico el "capocómico". "Otra gran diferencia es que este magazine está conducido por dos hombres y una mujer. Y encima dos hombres artistas", dice Ceferino.
"Catto es un reconocido actor, mimo y periodista; Ceferino, capocómico rey del cabaret y hoy Delivery de felicidad, con lo cual hay una cuota de humor absurdo, asegurado día a día. Y una veta artística grande que no la pueden cubrir, por ejemplo,  dos chimenteros y un relator. Ademas, ante algún invitado que se cae, el gesto artístico sigue vivo, porque Catto puede sostenerlo, o yo mismo te salgo con relatos, o canto o bailo. Y en ese momento, me despojo de cualquier prurito de cantante, como que a la mañana es mejor no cantar o hacer playback por miedo a desafinar. Simplemente me largo y canto, y si desafino lo banco con gracia", añade -agrandado- Ceferino. 

Catto, con el 33%
"Es una realidad que soy el que más experiencia tiene y es verdad que este programa me encuentra en el mejor momento de mi carrera. Estoy más maduro en lo profesional y afectivo, y eso se transmite en la pantalla. Me sirvió mucho el hecho de trabajar en Canal 7, pero también todo lo que hice aquí con anterioridad", apuntó Catto.
"Somos tres conductores con estilos diferentes. Es una apuesta muy grande del canal, juntar a dos tipos de personalidades fuertes y una mujer como Fernanda que es una muy grata sorpresa para la televisión abierta. Esa apuesta está dando resultados altamente positivos. Soy conductor, lo siento así, pero en este programa, me toca el 33%", indica con modestia Catto, quien hizo sus primeras armas en la calle, como mimo, y años después se afirmó como humorista.
Cuando se le pide una buena y una mala dice: "la mejor es cuando recibís un mensaje de alguien que no está pasando un buen momento y te dice que gracias a nosotros está mejor. Te hacen sentir sanadores (ja, ja). La mala es que el empresariado tucumano sigue sin apostar por lo nuestro". Y en cuanto al rating se limita a indicar: "lo medís con el cariño de la gente, con lo que te dicen en la calle, en la demostración de afecto".