El ser humano -sobre todo aquel de cierta edad- tiene una tendencia a rechazar lo nuevo. Todo cambio le genera inquietud. De allí el refrán "más vale viejo conocido que nuevo por conocer". En consecuencia, los que poseen un espíritu conservador o son miedosos buscan aferrarse a lo seguro. Pero si toda la humanidad hubiese sido así no se hubiesen producido las miles de transformaciones sociales, económicas y científicas a lo largo de los siglos. El voto electrónico es hijo de la informática y surgió por la necesidad de hacer más ordenados los procesos electorales, de ganar rapidez, tanto en la votación como en el conteo de los votos, y de buscar la transparencia.
Los primeros escarceos en esta región del continente comenzaron en Brasil, en 1996. En octubre pasado, en poco más de dos horas, se contabilizaron los votos del 90% del electorado, compuesto por casi 110 millones de personas. En nuestro país, las primeras experiencias se registraron en 2003, en Ushuaia, oportunidad en que se eligió intendente. La provincia de Salta se convirtió el domingo pasado en la primera en emplear el sistema de voto electrónico para elegir gobernador, así como cargos legislativos municipales y provinciales. Ya se lo había puesto a prueba en junio pasado, en el municipio de San Lorenzo, en ocasión de las internas abiertas del partido Justicialista. Sin embargo, esta herramienta fue empleada sólo por el 33% del padrón y para ello, se instruyó previamente a electores. La aplicación total del mecanismo se aplicará en las elecciones de 2015.
Los sufragantes fueron instruidos acerca del funcionamiento en terminales que se distribuyeron en distintos puntos de la capital y el interior. La máquina consiste en una pantalla táctil, en la cual el ciudadano elige si votará lista completa o decidirá cortar el voto. En la siguiente pantalla aparecen todas las fórmulas que competirán en la elección y luego fotografías y nombres de los candidatos. De esa manera, el elector va a armando su voto hasta que queda definitivamente conformado y se imprime en una ?boleta? que deberá plegar para luego introducirla en la urna. Transcurridas dos horas y media del cierre de los comicios, ya se conocía el resultado del 33% de los sufragios y la tendencia del que daría el triunfo a Juan Urtubey era firme.
Entre las ventajas de esta modalidad informática, se señala que agiliza y facilita el escrutinio, elimina los votos anulados por errores, aunque permite el voto en blanco; les quita el poder a las listas sábana horizontales porque permite que se vote por categoría; proporciona a los analfabetos la posibilidad de reconocer a los candidatos por la foto y abarata los costos de fiscalización e impresión de boletas para los partidos políticos.
El inciso 3º del artículo 43º de la reformada Constitución tucumana de 2006 expresa que se establecerá el sistema de votación electrónica. En el capítulo X, referido a las disposiciones transitorias, se indica que el sistema de votación electrónica se aplicará en forma progresiva, según lo permitan las exigencias técnicas y económicas. En esa oportunidad, los constituyentes le impusieron a la Legislatura la obligación de que sancionara una norma reglamentaria antes de que concluyera 2006. La Ley 7.876 fue aprobada en febrero de 2007, pero el punto en cuestión fue vetado por el gobernador. En enero pasado, el mandatario dijo que el mecanismo no será aplicado aún.
El voto electrónico contribuye a desterrar las maniobras de fiscales y punteros para embarrar una elección. Sería una buena ocasión para desterrar el adagio "hecha la ley, hecha la trampa". ¿Cuál es el temor a usar este sistema hasta el punto de desobedecer lo que prescribe la Constitución de Tucumán de 2006? La transparencia en los actos de gobierno es uno de los mandatos fundamentales de la Carta Magna. No se debe olvidarlo.