RÍO DE JANEIRO.- Ya sea cubriéndose con un paraguas, en un vehículo militar o con gafas de sol mientras arenga a sus seguidores: Muammar Gaddafi es un amante de la escenificación pública. Hace años, el líder libio recurrió incluso a la cirugía estética para recuperar su imagen de joven revolucionario.
Actualmente tiene 68 años, pero entonces quería mantener su carisma frente a la juventud y acudió a un conocido cirujano plástico brasileño. Liacyr Ribeiro (70 años) no sabía en un primer momento en qué se había metido. El médico, asentado hoy en Río de Janeiro, se encontró de repente sumido en una aventura que lo llevó hasta el búnker de Gaddafi en Trípoli. El líder libio tenía entonces 53 años y le espetó: "tengo muchos años en el poder y no quiero que los jóvenes me vean como un viejo", relató.
El doctor, que escribió dos libros sobre cirugía estética, narró su extraordinaria historia hace poco a la revista brasileña "Época" por primera vez. En 1994, había viajado a Libia a un congreso. Ahí, un hombre llamado Mohamed Zaid le pidió que lo acompañe para atender a una "persona muy querida".
Luego de un largo recorrido en auto por las calles de Trípoli y de sortear puestos de control Zaid le aclaró al sorprendido Ribeiro lo que ocurría: "usted examinará a nuestro líder", le dijo. Gaddafi apareció luego vestido con una larga túnica. El médico lo describe hoy como una persona "amigable e instruida".
El cirujano informó al líder libio sobre las distintas opciones y le recomendó una lifting completa para tensarle la piel del rostro. Gaddafi rechazó una operación tan radical. Por eso, Ribeiro le extrajo sólo un poco de grasa del abdomen y le borró algunas arrugas profundas en la frente.
En 1995 volvió a Trípoli y sometió a Gaddafi a otra intervención. Esta vez estuvo recluido 10 días, "sin mujeres y alcohol", lo que censuró el cirujano ante esa imposición del libio. Cinco años después recibió otra solicitud de Libia para un nuevo tratamiento. La rechazó por algunos problemas familiares. "Creo que eso los ofendió", indicó Ribeiro.
El cirujano negó que haya una intención publicitaria al revelar su secreto después de tanto tiempo. "Contar que operé a Gaddafi es una ?anti-publicidad?; al fin y al cabo su apariencia no es buena", bromeó. "No le cobré nada. Era un halago tratar a un jefe de Estado", apuntó. (DPA)