En el filme El discurso del rey, que recrea de modo hollywoodense la saga de la familia real inglesa, el rey Jorge V se desespera porque su hijo, el príncipe Jorge, es tartamudo. ¿Mera preocupación de padre? Nada de eso: en 1930, el mundo empezaba a descubrir el fenomenal poder de la radio como medio de comunicación entre el soberano y las masas. Desde entonces, ese vínculo entre política / poder y tecnología se ha vuelto imparable: pasados los tiempos en los que a su graciosa majestad le bastaba con treparse a la carroza y saludar al pueblo con su pañuelito, ahora Barack Obama, el presidente de la (todavía) nación más poderosa del mundo elige otra vez YouTube, tal como en 2008, en su carrera a la Casa Blanca.

Escribe Diego Beas, en su libro La reinvención de la política (Internet y la nueva esfera pública) que el uso de la "política 2.0", en el caso de Obama responde más a una convicción cívica que al aprovechamiento instrumental de los nuevos recursos tecnológicos.

Según David Plouffe, jefe de campaña de Obama en 2008, el equipo ya intuía entonces que Internet se convertiría tanto en una herramienta que les permitiría "hablar directamente y sin filtros con los seguidores como en una red de organización en sí misma". En otras palabras, la red no ya como un medio, como recurso técnico, sino como un modo de concebir la política. El candidato buscando ser él mismo el dueño de la primicia, en su vínculo con el electorado.

¿Y en estas tierras? En Tucumán, según un relevamiento que realizó LA GACETA hace dos semanas, menos de 30 dirigentes tienen una cuenta de Twitter, la red social identificada con el logo de un pajarito azul que permite compartir, en no más de 140 caracteres, noticias opiniones o fotos.

Un "click" de consensos

De todos modos, en este caso, la cantidad es lo de menos, según la visión coincidente de expertos en comunicación política de la Argentina. "En esta campaña, no queda candidato o partido que no esté usando estas herramientas. Pero hay dos elementos a destacar: qué uso le dan y cuál es la actitud de participación política de la gente", destaca el politólogo y consultor Alejandro Prince, de Prince & Cooke. "Los políticos sacan una cuenta de Twitter, de Facebook, portal o blog; pero mantienen un espíritu de internet que no es el ?2.0?. En las internas americanas, la gente participa, hay debate de ideas. La ?política 2.0? es mucho más que subir videítos en la red. La política 2.0 consiste en establecer conversación; que nos hablemos y nos escuchemos el uno al otro. Lo que los políticos argentinos están haciendo es usar la red con la filosofía de los medios tradicionales: hacen un uso unidireccional, vertical y descendente; sumado ello a que no es fácil alimentar el contenido; no hay conversación", insiste Prince, en diálogo con LA GACETA.

Luego, sentencia: "La cultura republicana de buscar consensos no está presente en toda Latinoamérica. Eso no se arregla con las Tics".

Sobrevivientes

El salto plantea desafíos. Evaluando el "efecto Obama", la consultora en Comunicación Política Silvina Rouvier afirma a este diario: "lo novedoso en la campaña de Obama, relacionada con la estrategia y no con la herramienta, fue integrar a los usuarios como protagonistas en la campaña, y no como meros mensajeros. Esta idea se planificó desde el principio y luego las acciones en las distintas plataformas fueron en ese sentido".

Abonando a la perspectiva de que en la Argentina 2011 la "política 2.0" está apenas gateando, una investigación telefónica desarrollada por la consultora Princepolls en Buenos Aires indica que los modos tradicionales de participación política siguen vivitos y coleando. En la zona metropolitana investigada (la que tiene más penetración de internet) el 15,4% de la población concurre a mitines o conferencias políticas; el 10,1% manifiesta su adhesión o molestia contactando diarios y programas de televisión y de radio; y apenas el 6,8% está afiliado a algún partido político. En cambio, sólo el 4,5% manda e-mails a funcionarios, políticos o candidatos; el 5,2% participa en blogs o páginas web de partidos y de candidatos; y el 5,6% participa en discusiones políticas a través de Facebook, Twitter y otras redes. Señal de que en la Argentina 2011 la plaza pública, y la mediación tradicional no han muerto, todavía.