El juez federal subrogante Mario Racedo confirmó ayer el hallazgo de decenas de restos óseos humanos en el Pozo de Vargas, donde habrían sido arrojados detenidos desaparecidos en la década del 70. El letrado aclaró que todavía se realizan estudios para determinar si corresponden a esa época y los análisis de ADN para identificarlos. Racedo también anunció que se descubrieron huesos fragmentados, quemados y calcinados, compatibles con restos humanos, en las cercanías del Galpón 9, en la zona posterior del ex Arsenal Miguel de Azcuénaga. Los organismos de derechos humanos formularon diversas denuncias respecto de que allí funcionó un centro clandestino de detención.