Desde el anonimato.- Los policías movilizados se sacaron la identificación con su nombre de las camisas y la mayoría usó gorras o lentes oscuros. El temor a que se conozca su identidad fue una constante entre quienes estuvieron en las cercanías de la Jefatura, concentrados en las puertas de la sede de la Asociación Mutual de la Policía, en Italia al 2.600, donde se quemaron cubiertas. Sólo algunos portaron el arma reglamentaria en el cinturón.

Los otros planteos.- Además del aumento salarial, los policías reclaman que la Aseguradora de Riesgos de Trabajo los cubra las 24 horas (no sólo durante la jornada laboral); la reposición de chalecos antibalas (están vencidos hace más de dos años, dijeron); el pago adecuado de los adicionales; la incorporación del personal transitorio a la planta permanente y el correcto estado y mantenimiento de los vehículos policiales (autos y motos).

Insultos.- Los movilizados pidieron insistentemente la remoción del jefe de la Policía, Hugo Sánchez, y del titular del Departamento Inteligencia Criminal (D2), Fernando Maruf, demandas que recrudecieron cuando este último se asomó por un pasillo interno de la Jefatura. Los manifestantes interpretaron el hecho como una provocación, y comenzaron a entonar cánticos en su contra. Hubo forcejeos cuando se identificó a un agente del D2 infiltrado entre los movilizados.

Apoyo de la salud.- Los recibieron con aplausos, apenas pasadas las 12. Los recién llegados fueron los referentes del Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud, encabezados por su titular Estela Di Cola. El médico Julián Nassif, del Hospital de Niños, remarcó que concurrieron convocados por los padres de sus pacientes. "Los reclamos laborales son similares a los nuestros, tanto en lo salarial como en la demanda de desprecarización laboral", afirmó.

El antecedente.- El 6 de abril de 2006, alrededor de 350 agentes de la Patrulla Urbana se amotinaron en la sede de esa dependencia, en Maipú al 300. Reclamaron el pase a planta permanente y una mejora salarial. La situación se normalizó poco después de las 21 de ese mismo día.