BUENOS AIRES.- El reconocido publicista porteño Gabriel Dreyfus, padre de Pablo, el único argentino que viajaba en el avión Air France que se estrelló en el Atlántico el 1 de junio de 2009, se manifestó en contra de que el cuerpo de su hijo sea recuperado del fondo del mar. "Mi hijo está muerto y prefiero que lo dejen en el océano, porque ésa es la forma de respetar su voluntad", expresó en diálogo con el diario "La Nación".

Pablo Dreyfus, de 39 años, era experto en armas y en lucha contra el crimen organizado, y residía en Brasil con su esposa. Junto a ella abordó el vuelo 447, que debía cubrir el trayecto entre Río de Janeiro y París. A su hermana le había dicho que si moría joven, quería que lo cremaran y arrojaran sus cenizas al mar. "Siempre había dicho que si tenía una hija, quería llamarla Marina; entonces, dejar su cuerpo en el océano me parece una forma de respetar lo que él quería", contó el publicista.

Recién la cuarta campaña de búsqueda, que comenzó en noviembre, logró encontrar el domingo pasado algunos restos del avión, sumergidos a más de 3.900 metros. Fue emprendida por parte de las autoridades francesas para responder al deseo de los familiares de las víctimas, que consideran que el hallazgo de los restos es una condición imprescindible para conocer las causas del accidente.

"Yo me pregunto por qué pasa esto ahora, por qué mandaron un submarino que encontró los restos del avión con los cuerpos y no enviaron este tipo de aparato antes, cuando las cajas negras todavía seguían siendo útiles para conocer de primera mano qué fue lo que pasó", indicó.

En marzo del año pasado, se filtró la información de que la justicia francesa iba a procesar tanto a Airbus como Air France por homicidio involuntario y se cree que fue eso lo que motivó que las empresas volvieran a involucrarse en la búsqueda de los restos del avión. "Las dos compañías son culpables por negligencia e ineptitud", sentenció.

Respecto de las indemnizaciones que se va a pagar a los familiares de las víctimas, Dreyfus adelantó que la suma es "infinitamente menor" al prometido. "La vida de un hijo no tiene precio, pero tampoco tiene desprecio. No puedo decir cuánto, pero la suma es infinitamente menor a la pactada", dijo. El publicista contó además que Air France hizo homenajes -invitó a París a una ceremonia con todo pago a los familiares-, pero cuando tuvo que responder por los muertos, "se lavó las manos y no dio la cara".

Más allá de las dificultades que tuvo que sobrellevar y a las que todavía debe enfrentarse, el publicista sigue en la lucha y pelea por su cuenta. "En el caso de los países con más víctimas es diferente, hay asociaciones que agrupan a los familiares, pero nosotros estamos solos, mi hijo era el único argentino que viajaba en el avión", recordó. (Especial)