El hallazgo se produjo dos años después de la tragedia, lo que lleva a preguntarse porqué hasta ahora no se había encontrado nada. De acuerdo con el diario español "El Mundo", conscientes de que la nave había sufrido un accidente fatal y que sus restos debían de hallarse sumergidos a miles de metros de profundidad, en alguna parte del Atlántico, los gobiernos de Brasil y Francia, con el aporte del Pentágono, se abocaron a tratar de encontrar los restos del aparato.
Durante estos años se han barajado distintas causas del accidente: fallas eléctricas y de sondas de velocidad, turbulencias climatológicas, vuelo peligroso a baja altura, velocidad errónea, negligencia en el mantenimiento del equipo y hasta la presencia entre los pasajeros de dos activistas relacionados con el terrorismo islámico. Hasta ahora, la hipótesis de los problemas técnicos es la más fuerte, informó el diario español.
Los principales interesados en el hallazgo de las cajas negras del avión, donde queda registrado todo lo que ocurre en la cabina de control, fueron Airbus y Air France. No les convenía, claramente, que corran rumores sobre la seguridad de sus vuelos o -peor aún- ser condenada. En esas circunstancias, las compañías decidieron financiar nuevos rastreos desde los últimos meses y ya invirtieron más de 21,6 millones de euros en búsquedas submarinas.
La asociación privada estadounidense Whoods Hole Oceanographic Institution, especializada en el estudio científico de los océanos, participó en el tercer rastreo (marzo-mayo 2010) y fue determinante en este cuarto (marzo-abril 2011) en el que finalmente se han encontrado los restos y los cuerpos, en aguas brasileñas. La ministra de Transportes gala Nathalie Kosciusco-Morizet ha anunciado para dentro de tres o cuatro semanas el rescate de los restos y cuerpos hallados, y -lo más importante- la búsqueda intensa de las cajas negras: el FDR (parámetros de vuelo) y el CVR (grabación de voces y ruidos en cabina). (Especial)