La decisión de la AFIP de exigir que a partir del 1 de mayo, las categorías de monotributistas que facturen entre $ 10.000 y $ 16.667 mensuales (de la H a la L) impriman obligatoriamente sus facturas en forma electrónica apunta a dejar atrás los regímenes simplificados. Así lo analizó ante LA GACETA el tributarista tucumano Alberto Pedro Ziperovich.
"Es una carga administrativa, y el monotributo cada vez se convierte más en un régimen que no es simplificado. Ya vienen esas categoría con una carga de declaraciones juradas cuatrimestrales", señaló el especialista.
"La confección de la factura electrónica no es sencilla para un monotributista que no es contador. Aparte, con una mano subieron la categoría, y con la otra empujan a estos contribuyentes a volver al régimen de responsable inscripto", precisó Ziperovich.
El tributarista reveló que la resolución de la AFIP establece que no corresponde la facturación electrónica si el monotributista se pasa a responsable inscripto en IVA, aunque si lo alcanza si baja la categoría. "Se contempla que haya estado antes de mayo en la categoría que ahora debe emitir factura electrónica", explicó.
Según Ziperovich, la medida representa un exceso de carga y de control en un régimen diseñado justamente para evitar controles. "No creo que sea mucho lo que vayan a recaudar más con esto; más bien pienso que tiene que ver con que quieren suspender el monotributo, y empujar a ciertas franjas de contribuyentes de la clase media a responsables inscriptos", finalizó el experto.