"Queremos sentirnos relajados en la bondad", dice la leyenda del reloj, que se encontró ayer en una casa destruida en Rikuzentakata, Japón. El aparato se clavó a las 15.35 del 11 de marzo pasado, cuando que el área fue devastada por el terremoto de 9 grados de intensidad en la escala Richter y por el tsunami.
La imagen: la hora señalada
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