"En la sociedad, la Justicia está muy mal posicionada; basta con abrir cualquier diario para darse cuenta. Es como si la gente hubiese descreído totalmente de la función de los jueces transparentes. Pero la culpa la tenemos nosotros mismos como jueces, porque muchas veces no mostramos transparencia en nuestras funciones", sostuvo la camarista laboral, María Ángela Poliche de Sobre Casas.
La magistrada acaba de ser designada presidenta del Tribunal Administrativo del Banco Interamericano de Desarrollo y de la Corporación Iberoamericana de Inversiones, con la responsabilidad de resolver los pleitos laborales internos. Es la primera mujer en ejercer esta responsabilidad, en la cual esta secundada por Guilheme Caputo Bastos (vocal del Superior Tribunal de Justicia de Brasil). Su mandato como jueza en el cuerpo internacional comenzó en 2007 y vencerá a fines del próximo año.
"Este cargo no es político ni tiene vinculación con la política; por el contrario, buscan personas alejadas de esa relación, lo cual me parece perfecto. Creo que la única política que se debe hacer es la judicial, para que funcionen los tribunales", aseveró, en un diálogo con LA GACETA que se desarrolló como sigue.
- ¿De qué manera se restablece la confianza social en la judicatura?
- Debe garantizarse una verdadera y total independencia y transparencia del juez para que la comunidad se acerque a la Justicia y crea que vamos a responder a sus reclamos jurídicamente, no políticamente, no partidariamente, no amiguistamente ni familiarmente. Somos el único resorte que le queda a la persona frente a sus problemas y angustias.
- Se habla de la judicialización de la política. ¿Se da porque hay magistrados permeables?
- Sí, hay jueces que se dejan utilizar por los políticos y es muy lamentable. Un juez que deja que le invadan su despacho y se somete a las presiones, debe abandonar su cargo porque no es garantía para nadie: hoy lo maneja uno, y mañana otro, según quién está de turno. Necesitamos magistrados que sean expertos jurídicos y no políticos. Lo político pasa, se pierde y cambia, mientras que lo jurídico permanece. Confío en que alcancemos este objetivo.
- ¿Argentina está mejor o peor que otros países en este campo?
- Es un tema bastante generalizado, pero me da mucha lástima que ocurra en mi país y en mi provincia. Pero vuelvo a preguntarme quiénes son los culpable de esta situación, y la única respuesta que encuentro es que somos los mismos jueces.
- ¿El derecho laboral también está sometido a presiones?
- Claro, por eso el juez no puede ser pro patronal, pro gremios ni pro empleado. No se puede inclinar para ninguna parte; de lo contrario, dejaría de ser juez.
- ¿Cómo está integrado el tribunal internacional que preside?
- Somos jueces que representamos a dos culturas jurídicas distintas y a muchas culturas sociales de diversos países, y podemos convivir: por un lado, estamos los que nos basamos en el Derecho Romano, y por el otro, los del Common Law anglosajón (ver "Tribunal en el BID").
- ¿Hablan de los avatares políticos en cada país?
- No podemos hablar de cuestiones políticas en el tribunal, lo cual está perfecto para garantizar la transparencia jurisdiccional e intelectual. Pero es inevitable que nos hagamos preguntas entre nosotros, siempre dentro de un contexto general. Trato de no dar opiniones sobre la situación nacional, porque las mías son privadas.