KANDAHAR.- Tras la muerte ayer de ocho miembros de Naciones Unidas (ONU), al menos nueve manifestantes fallecieron ayer en la ciudad de Kandahar, en el sur de Afganistán, durante nuevas protestas contra la quema de ejemplares del Corán en Estados Unidos. Más de 80 personas resultaron heridas, según Zelmai Ayubi, portavoz del gobernador de Kandahar. Abdul Qayum Pukhla, director del departamento de salud, dijo que todos los muertos presentaban impactos de bala mientras que algunos de los heridos habían sido alcanzados por piedras. Los incidentes violentos se produjeron un día después de una manifestación similar en la ciudad de Mazar-i-Sharif, en la que murieron al menos siete empleados de la ONU y cinco afganos. Los muertos extranjeros eran cuatro guardias nepalíes y tres europeos. Otras 46 personas resultaron heridas.

El ataque del viernes desató una dura condena internacional. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó de atroz y cobarde el ataque a sus empleados. Los 15 países miembro del consejo exigieron al gobierno afgano un esclarecimiento total del incidente y consecuencias para los responsables del ataque. Ayer, más de 2.000 personas salieron a la calle en Kandahar coreando consignas contra EEUU. Los manifestantes incendiaron varios coches y lanzaron piedras contra la policía. Las protestas en Afganistán fueron organizadas en repulsa por la quema del Corán por el predicador cristiano estadounidense Terry Jones en el estado de Florida el pasado 21 de marzo.(DPA)