La grilla salarial de la Justicia (que revela la producción periodística de Fabio Ladetto) es un arcano. Pero no por los haberes de los jueces: ellos deben ganar bien y ser independientes, y la única actividad que pueden desarrollar fuera de la judicatura es la académica. No menos cierto es que deberían tributar Ganancias (autonomía no es privilegio), pero esa es otra cuestión.
Lo que la planilla revela es que un trabajador de tribunales de la categoría más baja gana, de sueldo básico, más de lo que cobra de bolsillo un estatal con el menor escalafón. Yendo a las paritarias de este año, los judiciales lograron mejor acuerdo que el común de la administración pública. Y eso que, según el gremio, lejos de estar atrasados, hace tres años que las recomposiciones son estupendas.
En el imaginario estatal, trabajar en la Justicia o en el Tribunal de Cuentas siempre implicó "jerarquía" porque equivalía a "preparación". ¿Por qué no se aplica lo mismo al Siprosa? Tal vez porque no es lo mismo controlar al poder político que salvar la vida de los pobres.
El ala económica del Gobierno (donde el salario trae estímulos) dice que no hay diferencias: para el Estado, el costo del aumento para los judiciales es del 25% de lo presupuestado para 2011, igual que con las otras reparticiones. En el ala política, en cambio, admiten que a la Justicia le dan lo que pida. La muletilla: el Gobierno no va a decir cuánto se va a ganar en la Justicia. Luego, que al costo lo pague la Corte.
Son dos verdades de una mentira: no hay igualdad cuando unos son más iguales que otros.
Eso sí: no es que los judiciales deban cobrar menos, sino que todos deberían ganar bien. El funcionariado sabe de eso.
El Gobierno, queda visto, sí puede pagar mejor. O sea, los acuerdos de los gremios estatales no son históricos. Es decir, los autoconvocados de la salud, otra vez, tenían razón.