Si algo quedó en claro tras la sesión legislativa de ayer es que todo lo que diga cada legislador en el recinto podrá ser usado en su contra. Y que ese chisporroteo pre-electoral no necesariamente se dará entre oficialistas y opositores. En rigor, la de ayer fue una muestra cabal de que la campaña proselitista está en marcha.

El primero en tensar la cuerda fue Luis José Bussi (Republicano Fundacional). El opositor cargó contra el Gobierno nacional por su inacción frente al bloqueo gremial que el domingo dilató las salidas de Clarin y La Nación. "Vivimos en una falsa democracia", dijo el hijo del ex gobernador, Antonio Domingo Bussi. Luego, criticó a la Universidad Nacional de La Plata por distinguir al presidente venezolano Hugo Chávez (lo tildó de dictador).

De inmediato, el laborista Osvaldo Cirnigliaro se subió al debate sobre la libertad de expresión y aseguró que en Tucumán hay medios que proscriben a los opositores. Y mencionó, puntualmente, a Canal 10. Sostuvo que la televisora estatal fue "pirateada" por el Gobierno y recordó que una edición completa de LA GACETA fue quemada el 28 de mayo de 2000 y que, el 28 de marzo de 2001, el secretario general de Redacción, Carlos Abrehu, fue intimidado con una granada.

Ricardo Bussi (FR) y Federico Romano Norri (UCR) focalizaron sus críticas en el Poder Ejecutivo, por la decisión de apelar el fallo que volteó dos artículos de la reforma constitucional de 2006. Lo llamativo es que acabaron por trenzarse entre ellos, porque Bussi insistió en que el radicalismo avaló la decisión alperovichista de modificar la Carta Magna y Romano Norri le pidió que se atreva a criticar al Gobierno.

Irascible, el peronista Raúl Hadla salió al cruce de los opositores, de los jueces que fallaron contra la reforma ("tienen intereses políticos", dijo), de Clarín y de LA GACETA. "No le escabulle al bulto", expresó antes de deslizar que este diario publica "lo que quiere" y de criticar al editor de Política, Alvaro José Aurane, por sus columnas de los sábados. "Nunca lo escuché tirar una frase a favor del Gobierno", señaló. Pero no fue un opositor el que salió a rebatirlo: su compañera de bloque, Beatriz Avila, repudió el bloqueo a los medios nacionales.

El desahogo de los demás alperovichistas apuntó contra la Justicia y la oposición. Roque Alvarez replicó que no existe mordaza en la Cámara y, antes de que se cierre la lista de oradores, Jorge Mendía (UCR) logró que el período de unos 90 minutos de tensión que dominó manifestaciones generales acabe con un cerrado aplauso oficialista: instó a quienes se oponen a la reelección a dar el ejemplo y no presentarse en los próximos comicios.