Fue aprobado sin ningún voto en contra, pero en el recinto tanto oficialistas como opositores admitieron que el proyecto para reglamentar las picadas de autos y motos presentaba, cuanto menos, algunos claroscuros.
La iniciativa sancionada (sólo se abstuvo Ricardo Bussi) autoriza la organización de competencias y pruebas de aceleración conocidas como "picadas, cuarto de milla o similares, en los ámbitos y con las medidas de seguridad que establezca la reglamentación". A su vez, fija que el Poder Ejecutivo, a través de la Secretaría de Deportes, celebrará convenios de colaboración y asistencia técnica con las municipalidades que adhieran a la norma. Esos documentos se rubricarán a los efectos de la "reglamentación, organización y realización de las competencias", según el texto que se analizará en el recinto.
Precisamente, la falta de detalles respecto de cómo será reglamentada y qué organismo tendrá esa misión fue advertida por no pocos parlamentarios en el recinto. La mayoría, no obstante, ponderó el espíritu de la iniciativa: permitirá canalizar una práctica hoy realizada en la clandestinidad, fomentará el turismo, y redundará en una medida complementaria a la seguridad vial porque las calles dejarán de convertirse en improvisadas pistas.
Algo que ningún oficialista pudo contestar, tampoco, es el lugar en el que se desarrollarán las competencias. Ricardo Bussi, pese a no oponerse al proyecto, remarcó que presentaba serios errores de técnica legislativa. Fundamentalmente, porque deja en manos del Ejecutivo la reglamentación. "No se da ningún parámetro objetivo", se excusó.
Al final, la votación culminó con un aplauso acalorado de una veintena de jóvenes "fierreros" que siguieron atentamente el debate parlamentario.