La Justicia ya tiene los nombres de Jorge Luis Borges y de Linda Vanesa Martínez. ¿Pero pudo haber estado otra persona involucrada en el crimen de Pablo Alberto Aiziczon? Los investigadores también se hacen esa pregunta, y están tratando de encontrar la respuesta. Por eso, ayer realizaron un allanamiento en la casa de un familiar del sospechoso. Aunque las evidencias que encontraron no aportaron nuevos indicios sobre el homicidio, los policías secuestraron un taxi en el que habría escapado el imputado luego de tratar de prenderle fuego al cuerpo del profesor de tenis.

Aiziczon desapareció el lunes 21 a la tarde. Se cree que fue asesinado ese mismo día. Después del almorzar en la casa de su madre, situada en calle Lobo de la Vega al 200, salió en su Suzuki Swift gris oscuro. Tenía pautada una clase de tenis en el complejo Unidad Sionista, pero avisó vía celular que llegaría tarde pues debía llevar el auto al mecánico. Sin embargo, nunca llegó.

Dos días después, su cuerpo fue hallado en el asiento trasero de su auto. El vehículo estaba estacionado en un pasaje del barrio Horco Molle paralelo a calle Saavedra Lamas al 800. Los vecinos no habían visto nada extraño, pero se cree que el rodado fue abandonado allí por los homicidas poco después del hecho.

Le habían tratado de prender fuego, pero el macabro plan falló porque dejaron las ventanillas del auto cerradas y las llamas se extinguieron cuando no hubo más oxígeno. Por eso, dentro del Suzuki quedaron varias evidencias (cabellos, un bidón, fósforos) que los expertos están tratando de convertir en pruebas.

El sábado, personal de la División Homicidios detuvo a Borges y a Martínez en su casa de barrio Ciudad Parque. La intervención de Fernando Aiziczon, hermano de la víctima, fue clave para la pesquisa. Él fue quien obtuvo rápidamente una lista de los últimos llamados que había hecho su hermano. Y una de las líneas estaba a nombre del sospechoso.

La Policía sospecha que Aiziczon estaba manteniendo relaciones sexuales con Martínez cuando llegó Borges. Al ver esto, según la hipótesis oficial, el despechado homónimo del escritor sacó un arma de grueso calibre y le disparó al profesor de tenis. Luego, habría intentado borrar todas las huellas.

En esta parte, sospechan los investigadores, Borges contó con colaboración. "Creemos que alguien lo ayudó a comprar la nafta para tratar de incendiar el cuerpo y el auto de Aiziczon", indicaron fuentes cercanas a la pesquisa.

El fiscal Carlos Albaca solicitó un allanamiento, que fue concedido por la jueza Emma Lidia de Nucci. Ayer a la madrugada, personal de la División Homicidios, a cargo de los comisarios Miguel Gómez y Hugo Cabeza, irrumpió en la casa de un familiar directo de Borges, que vive en el barrio 120 Viviendas de Yerba Buena.

Los policías, según el informe oficial, iban en busca de armas de fuego, de los bienes de Aiziczon (faltan su reloj, su ropa y su billetera, entre otras cosas) y de todos los elementos que sirvieran de interés para la causa.

Por eso, secuestraron un taxi Fiat Uno con licencia de Yerba Buena, y dos teléfonos celulares. "Mediante averiguaciones, se supo que compró combustible en una estación de servicio y que se movilizaba en un vehículo de esas características", aclaró una fuente.

Además, los dos aparatos secuestrados serán analizados para constatar si quedaron registradas comunicaciones entre el sospechoso y sus familiares.

En la casa de Borges

Ayer, personal de Policía Científica continuó buscando evidencias en la casa de Borges y de Martínez. También por orden de la Justicia, los expertos recorrieron todos los rincones de la pequeña vivienda, y recogieron varias muestras de lo que podrían ser rastros de sangre.

Estas evidencias y las que se recolectaron el día del homicidio serán cotejadas en Buenos Aires en un laboratorio con la sangre de Aiziczon. "Si se confirma que corresponde a la víctima, los imputados quedaran seriamente comprometidos", adelantó una fuente. Ellos, mientras tanto, siguen en silencio. Pero, según su abogado, van a declarar pronto.