TOKIO.- El Gobierno japonés indicó ayer que se mantiene en "estado de alerta máxima" por los problemas de la central nuclear de Fukushima, tras la detección de plutonio y de agua altamente radiactiva que obligó a frenar las obras de reparación.

Durante una reunión en el Parlamento, el primer ministro japonés, Naoto Kan, reconoció que la situación sigue siendo "imprevisible" y afirmó que su gobierno enfrenta el problema en "estado de alerta máxima". Las operaciones continúan en la central con el objetivo de estabilizar la situación en los reactores y reparar los circuitos de enfriamiento.

Los empleados de la accidentada central nuclear, al límite de la resistencia humana, reciben dosis enormes de radiactividad y sólo se quitan el traje de protección para derrumbarse sobre un colchón de plomo.

"Como las condiciones de trabajo son cada vez más peligrosas, no pienso poder encontrar otros trabajadores que acepten reemplazarlos", indicó un subcontratista de la operadora de la central al diario "Asahi".

Desde que la central de Fukushima Daiichi (Fukushima 1) sufrió el terremoto de magnitud 8,9 (Richter) y un tsunami con olas hasta de 10 metros de alto, numerosos técnicos, "super bomberos" y soldados llevan a cabo su extenuante trabajo en un entorno radiactivo.

Extienden cables para restablecer la electricidad, despejan los escombros, riegan los reactores carentes de sistemas de enfriamiento e intentan hacer funcionar los equipos.

Ese equipamiento, provisto de una combinación, guantes dobles, máscaras de protección y con lámparas para iluminarse en lugares muchas veces sumidos en la penumbra, trabajan día y noche. Estos trabajadores que corren muchos riesgos duermen en un edificio situado dentro de la propia central, previsto para resistir en parte a las radiaciones, que alcanzan no obstante un índice superior a lo normal en este espacio cerrado.

Duermen en condiciones precarias, en una colchoneta de plomo que supuestamente debe bloquear las irradiaciones y reducir el peligro. "Duermen en grupo en las salas de reunión, los pasillos o cerca de los cuartos de baño. Todo el mundo duerme en el suelo", explicó Kazuma Yokota, un vigilante de la central.

En este contexto, la empresa Tepco, que explota la central, aseguró que las tasas de plutonio evaluadas no presentan riesgos para la salud. (DPA-AFP)