Con o sin fundamento, con o sin razón, muchas veces nos han tildado a los argentinos de ser si no surrealistas, por lo menos, contradictorios. Si bien la contradicción (afirmación de algo contrario a lo ya dicho o negación de lo que se da por cierto) es propia del ser humano, en algunos pueblos, está más desarrollada. Por ejemplo, pocas sociedades suelen celebrar las derrotas o declaman y aconsejan la autocrítica pero generalmente no la practican. En otros casos, se otorgan distinciones en defensa de determinadas causas a personalidades controvertidas que justamente cuentan con una serie de acusaciones que las han colocado no como defensoras y sino como detractoras y perseguidoras de esos principios.

Ayer, la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata otorgó el Premio Rodolfo Walsh al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, por "su compromiso incuestionable y auténtico en afianzar la libertad de los pueblos", según la fundamentación de la casa de estudios. "El premio tiene que ver con valorizar la experiencia de Telesur, una propuesta de Chávez para pensar un proyecto interestatal desde América Latina, con información propia para los latinoamericanos y el mundo", dijo la decana, quien indicó que la cesión de la distinción surgió de una propuesta de los estudiantes.

La iniciativa despertó la crítica de una parte de la prensa argentina e internacional porque el mandatario sudamericano ha sido denunciado en foros internacionales por perseguir y censurar al periodismo independiente de su país. En 2007, comenzó a aplicar sanciones pecuniarias a medios de comunicación independientes, como el diario "Tal cual" o el canal Radio Caracas Televisión e inició una persecución judicial contra varios periodistas.

A poco de llegar a Buenos Aires y en su propia defensa, el mandatario venezolano dijo: "He leído que el dictador Chávez no lo merece (al galardón). No hemos cerrado ni un solo medio en Venezuela. Hay plena libertad de crítica y pensamiento".

No opinó lo mismo la titular del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico, una asociación civil sin fines de lucro que defiende la libertad individual en la capital venezolana. Sostuvo que Chávez ya cerró 34 radios en su país y clausuró Radio Caracas Televisión. Señaló también que su gobierno expropió ilegalmente empresas como estrategia de control, prohibió a cantantes y a artistas contrarios a sus políticas, prohibió llevar extranjeros que hablen mal de su gestión y hasta llegó a encarcelar a periodistas.

Ya en 2007, la Sociedad Interamericana de Prensa había denunciado que el gobierno de Venezuela hacía uso de la asignación publicitaria oficial para control político, premiando con grandes pautas a los numerosos medios creados por el régimen y los que se le subordinaban, mientras promovía el acoso económico contra los que no se doblegaban. En consecuencia, la entidad resolvió denunciar ante la comunidad internacional las violaciones a la libertad de expresión con características dictatoriales que estaba asumiendo entonces el régimen del teniente coronel Hugo Chávez. En los años posteriores, las acusaciones por hostigamiento a los medios de comunicación y a los periodistas no adictos al gobierno se incrementaron.

Nos parece un desacierto que una universidad argentina distinga a un presidente que posee una controvertida gestión en materia de comunicaciones, acusado de desbordes autoritarios. Premiar a un mandatario denunciado por políticas antidemocráticas implica comprometer un templo del saber y de la educación que justamente debe promover la defensa de la libertad, de la tolerancia, del debate, la búsqueda del consenso y la dignidad como condiciones básicas para la convivencia en cualquier sociedad que se precie progresista.