Un niño mira una mesa cubierta de grullas de papel durante una jornada en solidaridad con el Japón, en un centro cultural de Bilbao. Una antigua leyenda japonesa dice que a la persona que doble mil grullas de papel (símbolo de la paz y la suerte) se le otorgará cualquier deseo que pida, en este caso, se pide la pronta recuperación del país oriental.