Erradicar definitivamente la venta ambulante y el comercio ilegal es imposible. Por eso tenemos que reforzar los controles para evitar el crecimiento de estas actividades, decía Raúl Robín al concluir la reunión realizada el lunes pasado en la Federación Económica de Tucumán (FET), encuentro en donde convocaron a los distintos organismos responsables de controlar el comercio informal. Estas palabras del titular de la FET sirvieron para que, al menos por un día, cediera la venta callejera.
Según un relevamiento realizado por LA GACETA, ese lunes por la tarde y por noche los operativos municipales se intensificaron y hubo numerosos secuestros de mercancía. "Los mismos inspectores municipales nos dijeron que no se podía trabajar porque se había realizado una reunión y que después de eso se ordenó limpiar las veredas", dijo un vendedor ambulante al ser consultado por este diario. Los trabajadores callejeros prefirieron preservar sus nombres, porque reconocieron que los inspectores muchas veces los dejan trabajar. Sin embargo, esta presunción fue negada por el Director de Tránsito de la Provincia, Carlos Soto, quien señaló que desde que asumió está tratando de limpiar el nombre de la repartición. "Si estos hechos son ciertos, que traigan un testigo y haremos una investigación hasta llegar a las últimas consecuencias", dijo el funcionario. Además, señaló que los controles se realizan diariamente en todo el casco céntrico. En cuanto a la discriminación de mercancía, destacó: "todo es considerado bulto irregular. No hacemos diferencias entre textiles, CD o artesanías".
Pese a lo manifestado por unos y por otros, ayer la actividad ambulante volvió a la normalidad. El calor de la siesta demoró la instalación de los puestos, pero aproximadamente a las 18 todo el mercado paralelo volvió a funcionar. Uno de los personajes de ese cotidiano comercio callejero es El Único (con ese apodo se presentó), un vendedor que ahora comercializa CD truchos y que hace 22 años trabaja en la calle. "Todos sabemos que lo que estamos vendiendo es ilegal, pero es nuestra única fuente de trabajo y tenemos familias que alimentar. Además, no obligamos a nadie a que nos compre, ni tampoco decimos que se deje de comprar en los comercios. Considero que los dirigentes de la FET deberían saber que todos queremos trabajar", explicó el vendedor. En este sentido, el comerciante Claudio Morata indicó que no se debería perseguir al ambulante y que se debería dar un diálogo conjunto donde se respete la opinión de todos los involucrados.
"Si estas personas no estuvieran trabajando en la calle, serían un desempleado más. Los legisladores y el municipio deben hacerse cargo de este problema y buscar una solución democrática", afirmó el comerciante. Por otra parte, se refirió a la competencia desleal que significa este tipo de actividades. "Los comerciantes no pierden plata por los ambulantes. En realidad, se debería bajar la fuerte presión impositiva que soporta el sector. Además, cuando más se vende, los precios se equilibran y se beneficia al consumidor", concluyó.