La campaña de soja en Tucumán entusiasma a los productores. Un aporte hídrico interesante a partir de las intensas lluvias estivales y un trabajo técnico adecuado derivaron en un cultivo sano, que promete arrojar buenos rindes. Tanto, que se espera que la cosecha de la oleaginosa de este año sea superior a la de 2010. En la temporada pasada se sembraron en nuestra provincia 274.000 hectáreas con un total de 850.000 toneladas de producción final, con rendimientos promedio de 3.100 kilos por hectárea, según Mario Devani, jefe de la Sección Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc). Este año, el área con soja será similar a la de 2010, aunque se estima que mejorarán los rindes culturales.

"Para cosechar los primeros lotes de soja en la provincia, todavía hay que esperar 20 días. Pero, según se observa hasta ahora, todo pinta muy bien; será un año de muy buena producción", analizó ante LA GACETA el presidente de Confederación de Asociaciones Rurales de Tucumán (Cartuc), Víctor Pereyra. Remarcó que en esta última etapa del cultivo los productores hacen especial hincapié en los cuidados sanitarios. "Felizmente, no se cumplió el pronóstico sobre que febrero iba a ser seco. Entonces, en soja y en maíz se lograrán buenas producciones, si todo sigue como hasta ahora", apuntó. Pereyra sostuvo que se logró controlar el "picudo negro", que amenazaba con diezmar la producción de soja en la provincia, aunque reconoció que se registró una fuerte presión de gusanos sobre el cultivo. De manera similar opinó el presidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), José Manuel Avellaneda. "Hubo menos presión del picudo negro, porque se llevó a cabo una rotación adecuada con el maíz, pero las orugas se desataron", sintetizó. Destacó que también resultan alentadores los precios de la soja, que en Rosario cotiza alrededor de los $ 1.320 por tonelada. "El precio está bien, pero supeditado a muchos factores, en especial los que se originan en el plano externo, a raíz de los problemas en Japón y en Medio Oriente. También podría afectar la decisión del Gobierno argentino de restringir importaciones, a partir de lo cual India planteó una posición de no comprar aceite de soja de nuestro país", indicó. Los ruralistas advierten que los buenos precios de la soja vienen acompañados por una suba constante en sus costos. "El tipo de cambio esta totalmente frenado, de manera que todo queda supeditado a que se dé una buena producción. Si el clima no ayudara, el cultivo sería insostenible", evaluó Pereyra. El titular de Cartuc expresó su malestar porque la economía nacional está atada al complejo agroexportador de soja, que debe funcionar con absoluto equilibrio para sostener el esquema de subsidios que lleva adelante el Gobierno nacional.

Por último, Pereyra se refirió al aporte económico que la oleaginosa realiza a través de las retenciones a las exportaciones. "Ya decíamos que al sector había aportado cerca de U$S 8.000 millones a través de retenciones en la última temporada (la Fundación del Tucumán calculó que fueron U$S 7.688 millones), pero se debe aclarar que la gestión Kirchner ya nos sacó U$S 43.000 millones, casi las reservas del Banco Central", concluyó el ruralista tucumano.