Alguien solía decir que el verdadero desafío no está en llegar a la fama, como mantenerse en ella. Del mismo modo, podría decirse que sucede con el patrimonio cultural y arquitectónico de un pueblo. Si la torre Eiffel no recibiera un mantenimiento constante, seguramente el ícono de París se habría transformado hace varias décadas en una estructura de hierro oxidado y si permaneciera en pie sería un ejemplo de abandono y de desamor de toda una comunidad. Por ejemplo, en Tucumán, es muy común que sus edificios históricos sean descuidados y con frecuencia sucumban bajo la piqueta.
En las últimas semanas, la Universidad Nacional de Tucumán ha padecido cimbronazos edilicios que han desnudado la falta de conservación de algunas de sus dependencias y de otras alquiladas, así como de posibles fallas estructurales en construcciones recientes. La saga comenzó el 28 de febrero pasado, cuando se desplomó el techo del anfiteatro "C" de la facultad de Filosofía y Letras, ubicada en el parque 9 de Julio. Se trataba de una construcción de alrededor de 15 años, que había sido usada dos días antes para el curso de ambientación, al que asisten los ingresantes a las distintas carreras. Afortunadamente, no se registraron víctimas. Se ordenó a expertos que determinaran las causas del siniestro y evaluaran la situación estructural del resto de los inmuebles ubicados en el Centro Prebisch. El rector anunció el jueves que había desaparecido la documentación técnica y legal correspondientes a los anfiteatros A y B, construidos en la misma época, y que había dispuesto una investigación.
En nuestra edición de ayer, informamos que el teatro Alberdi, que cumplirá cien años en 2012, no recibió un mantenimiento adecuado desde hace 22 años cuando fue reinaugurado tras transcurrir cerrado entre 1974 y 1989. El histórico coliseo presenta numerosos problemas. Su director señaló que en su reapertura se invirtió "una fortuna, pero hoy esos sistemas tienen 25 años de uso, y además en estos últimos siete años hubo una actividad intensísima. Ello genera una recarga -especialmente en los sanitarios- y lo que nunca se ha tratado en años es la fachada, que por filtraciones de humedad tiene algunos sectores en los que hay que hacer algunas consolidaciones". También existen problemas con la antigua cámara acústica. El directivo dijo que el rector se ha comprometido a llegar al centenario del teatro -el 12 de mayo- "en las mejores condiciones, incluso con compra de equipamiento, más allá de las reparaciones".
La Escuela de Bellas Artes "Atilio Terragni" sigue con problemas que se remontan a 2004, cuando tuvo que abandonar su sede de Buenos Aires al 700 que presentaba problemas en su estructura, y se trasladó a la calle Alberdi 150. A poco tiempo de estar allí, se alzaron quejas y denuncias por problemas de hacinamiento de los alumnos y de inconvenientes edilicios. Se anunció el viernes que las clases se suspendieron hasta el 28 del corriente porque el local exhibe serios deficiencias eléctricas, en los sanitarios y en los desagües pluviales, razones por las que las que no sería conveniente el dictado de clases. Existe un proyecto de una sede propia, pero la iniciativa aún está en pañales.
Si a un vehículo únicamente se le pone durante años combustible, agua y aceite, se irá arruinando inexorablemente hasta el punto de que cuando no funcione, la inversión para recuperarlo será muy onerosa. En el caso de los inmuebles valiosos, se suele optar por demolerlos.
Parece un contrasentido, no exento de gravedad, que la UNT, donde se forman nuestros futuros profesionales, no se ocupe de la conservación de su propio patrimonio y haya que esperar un centenario para darse cuenta que desde hace 22 años, el teatro Alberdi no recibe un mantenimiento adecuado.