Oscar Emilio Fernández sigue ejerciendo su derecho a guardar silencio. Así, por ahora, la versión del presunto violador serial sigue siendo un misterio. Pero quien sí habló fue la fiscala de Instrucción, Adriana Giannoni. Ayer, la investigadora le imputó al sospechoso dos casos. Así, oficialmente, la lista de hechos en los que habría intervenido Fernández se eleva a seis. Y, según fuentes tribunalicias, en cinco de ellos hay un 99,9% de certeza de que el acusado fue el autor de los aberrantes ataques.

El presunto violador serial fue llevado ayer desde la cárcel de Villa Urquiza a la sede penal de Tribunales, situada en avenida Sarmiento al 400.

En un breve encuentro, acompañado por su defensor, Mario Mirra, Fernández escuchó los dos nuevos hechos que se le imputan. El 2 de febrero de 2008, cerca de la rotonda de San Cayetano, una niña fue raptada por un hombre que iba en una bicicleta. En Los Chañaritos, el depravado abusó de la menor.

Este es el primer caso del que se tiene registro en la causa que investiga las violaciones en serie. Pero también es el único episodio en el que no se logró encontrar ningún elemento que pudiera dar un indicio certero mediante pruebas genéticas. De todas formas, por orden de la fiscala, Fernández ya fue sometido a una rueda de reconocimiento, en la que la niña recordó algunas características de su rostro, según fuentes judiciales.

El otro hecho que le imputaron ayer al presunto violador serial ocurrió en Yerba Buena, en la zona del barrio Marti Coll, en marzo de 2008.

En esa ocasión, una niña de ocho años que jugaba en una plaza de Villa Luján fue raptada, atacada sexualmente y abandonada cerca del camino de Sirga. En este hecho también se analizó el material genético secuestrado. Y se supo que tiene un 99,99% de compatibilidad con el ADN de Fernández, según fuentes judiciales.

El sospechoso también es investigado por otro cuatro delitos similares. En todos ellos hay evidencias genéticas que lo comprometen seriamente. Sin embargo, la fiscala Giannoni aún sigue trabajando para encontrar más pruebas y, luego, comenzar a elaborar el requerimiento de elevación a juicio. Pero aún no hay estimaciones sobre cuándo puede ocurrir esto.

Ayer, luego de escuchar las nuevas imputaciones, regresó en un vehículo del Servicio Penitenciario a la cárcel. Allí, seguramente, estará hasta el día que deba enfrentar un tribunal.