Como si estuviera en su casa, Joaquín Sabina se sentó en la mesa del bar del hotel donde está alojado desde el martes, y bebió unas copas. Bajó de su habitación en pijamas, después de haber actuado durante dos horas y media, y de haber cenado en el cuarto junto a su compañera Jimena.
Las 48 horas previas al show, Sabina se quedó encerrado. Sólo una vez comió con sus compañeros de ruta. La idea fue cuidarse porque le queda por delante una extensa gira, y ya no está para esas largas noches de marcha que le sirvieron de inspiración para tantas canciones.
Los músicos, asistentes y técnicos, se fueron ayer a la mañana. Él se quedó a descansar. "Está contento, le gustó mucho Tucumán y se sintió bien recibido, contó uno de los empleados del hotel que le sirvió esas copas que se habían hecho esperar.
Se despertó ayer pasadas las 17, y anoche se especulaba con que partiría hoy hacia Bahía Blanca, donde actuará esta noche en la gira "El penúltimo tren", a la que le restan otras 10 estaciones para concluir.
Las 48 horas previas al show, Sabina se quedó encerrado. Sólo una vez comió con sus compañeros de ruta. La idea fue cuidarse porque le queda por delante una extensa gira, y ya no está para esas largas noches de marcha que le sirvieron de inspiración para tantas canciones.
Los músicos, asistentes y técnicos, se fueron ayer a la mañana. Él se quedó a descansar. "Está contento, le gustó mucho Tucumán y se sintió bien recibido, contó uno de los empleados del hotel que le sirvió esas copas que se habían hecho esperar.
Se despertó ayer pasadas las 17, y anoche se especulaba con que partiría hoy hacia Bahía Blanca, donde actuará esta noche en la gira "El penúltimo tren", a la que le restan otras 10 estaciones para concluir.