Entre el alperovichismo y el amayismo se abrió una brecha tan grande como las huellas que suele dejar un temblor en el pavimento destruido. Las diferencias entre uno y otro sector venían registrándose por lo bajo, y desde hace tiempo, pero la partida del ex edil Hugo Cabral (asumió en la Defensoría del Pueblo) ventiló las desavenencias a los cuatro vientos.

La necesidad de tener que cubrir la vacante que dejó Cabral en el Concejo Deliberante generó todo tipo de especulaciones políticas. Al principio, Ignacio Golobisky, actual Secretario de Prensa y Difusión de la provincia, anunció que iba a renunciar a la banca para continuar cerca del gobernador, José Alperovich.

"Quiero ser concejal, pero electo por el voto popular", había señalado Golobisky al descartar su llegada al Concejo Deliberante. De ese modo, el reemplazo quedaría en manos de Rosa Augier de Rojas, Directora de Familia de la Municipalidad de la capital. El vínculo político de Augier de Rojas con el intendente, Domingo Amaya, despertó recelos en el alperovichismo.

De inmediato, los operadores políticos de la Casa de Gobierno analizaron cómo debían resolver para que la vacante de Cabral no pasara a manos amayistas. Entonces propusieron que Golobisky jure en el cargo de concejal y que, luego, pida una licencia. Alperovich tomó la decisión y ordenó que así se haga.

Ayer, al ser consultado por la prensa, Golobisky reconoció que, tal como lo había adelantado LA GACETA, tendrá que asumir en el cargo e inmediatamente pedir licencia. "Las decisiones que tomamos no son personales, nuestro conductor Alperovich me pidió que hagamos esto", justificó.

Una movida clave

La decisión de que Golobisky asuma y pida licencia se interpretó en el alperovichismo como una manera de "condicionar" políticamente a la sucesora Augier de Rojas, que proviene del riñón amayista. Inclusive esa movida del alperovichismo también generó otras especulaciones en la intendencia.

En un momento se pensó y, todavía no está descartado, que Amaya le pida a Augier de Rojas continuar en el cargo de la Dirección de Familia y que, en su lugar, asuma en el Concejo Deliberante Alfredo "Fredy" Toscano, actual coordinador de obras del municipio de la capital.

El carácter ultra-amayista de Toscano podría evitar los condicionamientos del alperovichismo, según lo que se conjetura en la intendencia.

Si el intendente Amaya se decide a jugar esa "carta" con Toscano en el escaño del Concejo Deliberante marcará el terreno de una disputa política mayor con final abierto frente al alperovichismo.

En voz baja

El Concejo Deliberante fue ayer una usina de rumores, por lo que la mayoría de los concejales optó por el silencio. "No es momento de hablar sobre esas diferencias políticas entre la Casa de Gobierno y la intendencia", dijo un concejal oficialista que pidió reserva de su identidad.

En tanto, en la intendencia surgen quejas, en voz baja, por lo que consideraron como una estrategia alperovichista de vaciar de dirigentes al amayismo.

En público, tanto Alperovich como Amaya no se mostrarán "los dientes", pero entre uno y otro hay tan distancias como de Tucumán a la planta de Fukushima, en Japón.