El aumento en la necesidad de dinero en efectivo por parte de la población generó una fuerte tensión en el Gobierno de Cristina Fernández en diciembre del año pasado. La falta de billetes de $ 100 incluso obligó a importar numerario desde Brasil para cubrir el déficit, lo que llevó a revisar el funcionamiento de todo el sistema.
Pasada esa coyuntura, el tesorero de la sucursal local del Banco Nación, Diego Echeverría, explicó que ese problema se solucionó, aunque otros persisten. "El problema de la falta de billetes de $ 100 quedó resuelto. Sin embargo, ahora preocupa el estado de los billetes de baja denominación, especialmente los de $ 2 y $ 5, que son los de mayor circulación y los que se encuentran en peor estado", señaló. En este sentido, precisó que se buscaron variables para reemplazar los billetes de $ 2 con los que se opera actualmente por un material más resistente, pero que los costos son muy elevados. "Los billetes tienen un tiempo promedio de utilidad que se ubica entre los dos y los tres años. Pero la decisión oficial para este caso fue acuñar una mayor cantidad de monedas de $ 1 para cubrir la demanda de numerario de baja nominación. Además, desde el Banco Central se nos pidió expresamente que no saquemos de circulación estos billetes porque todavía no se sabe cuándo se los volverá a imprimir", apuntó Echeverría. Por último, instó que todas las personas contribuyan a preservar el estado de los billetes.