Caminar por el centro es como jugar un partido de rugby multitudinario y sin pelota: para avanzar hay que empujar o colarse con agilidad por los resquicios que dejan entre sí los peatones. El mejor ejemplo es la ochava noreste de Córdoba y Maipú: la acera es muy estrecha, hay un semáforo y, como si fuera poco, el poste de la cámara de seguridad reduce aún más el espacio.
Esquina llena de obstáculos
LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO