Los proyectos de ley, de resolución o de declaración presentados por los legisladores ingresan por Mesa de Entradas y son girados al presidente de la Cámara, quien los debe reenviar a alguna de las 22 comisiones parlamentarias permanentes. Según el reglamento, una vez elevadas, las iniciativas sólo pueden ser retiradas mediante solicitud de todos los firmantes y luego de que el desestimiento haya sido acordado por la comisión en la que haya recaido. Precisamente, el número de proyectos crece día a día porque si no reciben tratamiento en alguna de las comisiones, no caducan. Por caso, una estrategia que utiliza habitualmente el oficialismo parlamentario es sólo dictaminar las iniciativas sobre las que, previamente, hubo consenso para llevar al recinto de sesiones.
El artículo 76 del reglamento interno del Poder Legislativo refiere a la caducidad de las iniciativas presentadas. "Al caducar una comisión, terminar el mandato de sus miembros o renovarse la Legislatura, los dictámenes no considerados por el cuerpo quedarán anulados y volverán al seno de aquélla (comisión)", precisa el texto.