Pablo Soria reside desde hace muchos años en Miami; durante su extensa trayectoria ha recibido becas y premios en distintos países, y en Argentina ha obtenido, nada menos, el Gran Premio de Honor en el Salón Nacional de Artes Visuales, lo que lo convierte, de algún modo, en un artista consagrado. Sus obras exploran la memoria de su tierra, una memoria subjetiva, ciertamente.

La última exposición "Nocturnal", en Panamerican Art Projects (Miami), ha recibido los elogios de la crítica especializada, en particular en una nota que publicó el diario "El Nuevo Heraldo" el domingo. "En esta muestra el artista renuncia a la pintura y a su posibilidad de elegir subjetivamente la relación entre espacio y color, para depositarla en la acción de la luz y de la exposición prolongada sobre la película fotográfica. Controlada, pero impredecible en su efecto final. La nostalgia de la tierra perdida es omnipresente en la obra de Pablo Soria, y funciona dentro de una poética con ejes precisos. El retorno fotográfico a los parajes de Tucumán, donde Soria creció y bajo cuyo cielo nocturno durmió incontables veces en las excursiones de la adolescencia que grabaron en su interior la relación entre los espacios vastos de la naturaleza, la penumbra y la revelación de 'otro tiempo', se cumple sólo de noche", señala la crítica Adriana Herrera, agregando que el resultado es teatral, a través de paisajes escenográficos.