La ampliación de las Licencias no Automáticas (LNA), que restringe el ingreso de artículos importados a la Argentina, dificulta el normal funcionamiento de algunas empresas tucumanas. Dos de los sectores perjudicados por esta medida son el de la industria metalmecánica y el de las empresas distribuidoras de autopartes. Referentes de ambos sectores explicaron a LA GACETA las condiciones en las trabajaron en las últimas semanas.

"Algunas industrias están más complicadas que otras. En nuestro caso, esta situación afecta tanto a los proyectos de producción como a la venta de bienes de capital que fabricamos en planta. Ahora, tenemos que gestionar producto por producto para saber cómo y cuándo pueden ingresar al país", precisó Máximo Cornejo, Project Leader de la firma Di Bacco. Además, señaló que esta medida no ayuda a la industria nacional: "este nuevo sistema de licencias nos complica en vez de beneficiarnos porque, si bien se piensa que nos libera de la competencia, factor que nos daría una ventaja en el corto plazo, a largo plazo esta ley no nos beneficia demasiado". Por otra parte, advirtió sobre las consecuencias que traen consigo esta clase de medidas en el ámbito internacional. "La medida quedó vigente ayer, pero hace ya un mes que tenemos problemas para conseguir insumos. Esta política debe aplicarse con cuidado, porque los países fabricantes de los productos afectados por la nueva reglamentación tomarán políticas similares hacia lo que exportamos", concluyó. Las LNA son medidas paraarancelarias que el Estado utiliza para proteger el funcionamiento macroeconómico de un país. Sin embargo, tienen dos aspectos negativos que deben regularse continuamente: la suba de precios y el desabastecimiento del mercado. "En el último mes tuvimos un aumento en el precio de las autopartes que se ubicó entre un 6% y un 15 %", indicó José Ramón, director de la empresa mayorista Grupo Autopartes. También la distribución se vio afectada. Por lo tanto, dos de los temores que vienen aparejados a este tipo de medidas ya se hicieron realidad. "Hubo una caída importante en el suministro de repuestos. Podríamos decir que bajó hasta el 60% del movimiento normal. Incluso hay artículos que no ingresan al país, como los cigüeñales para camiones Mercedes Benz. Los importadores tienen poca mercancía y retacean los envíos. Por ejemplo, cuando se les pide seis unidades de un artículo, te envían poco más de la mitad y los pagos que antes se financiaban a 30 días, ahora se deben pagar al contado", señalo el empresario.

En este contexto, ayer el Ministerio de Industria de la Nación excluyó mediante una resolución a materiales de autopartes y a productos de la metalmecánica del régimen de LNA. De esta manera, el Gobierno levantó las restricciones para 12 productos de autopartes y metalmecánicos; dejando abierta la posibilidad de aplicar excepciones a otros rubros. "Las excepciones no son una solución directa. Para usarlas se tiene que demostrar que son partes que no se fabrican en el país, y esto es un extenso proceso burocrático. Todo esto afecta el precio del producto", acentuó Ramón. La protección de la producción nacional es necesaria, pero las repercusiones son fuertes (ver aparte). "La nueva norma es positiva, pero debe pasar por un proceso de depuración que establezca un balance entre importación y fabricación local, porque se sabe que Argentina no puede responder satisfactoriamente a toda la demanda del mercado interno", señaló Ana María Marchesi, presidenta de la Cámara de Comercio Exterior de Tucumán. "El objetivo de esta medida es bueno, pero se debe trabajar con prudencia para no afectar los acuerdos que se tienen con el Mercosur", añadió.

En este sentido, el Gobierno accedió al reclamo de las terminales automotrices de la Unión Europea, Brasil y Uruguay para disminuir las trabas a la importación de diversos productos, pero al mismo tiempo ayer ratificó la puesta en vigencia de la ampliación de las LNA que pasaron de ser 400 a ser 600.