El juicio que se lleva a cabo en el Tribunal Oral Federal en lo Criminal (TOF) se reanudó ayer tras el cuarto intermedio por la descompensación que había sufrido el imputado Luciano Benjamín Menéndez. El miércoles, el ex jefe del III Cuerpo de Ejército había sido trasladado hasta el sanatorio Modelo, donde diagnosticaron que sufría un cuadro de hipertensión arterial severa. Precisamente, por su precario estado de salud, a partir del miércoles, cuando se reanuden las audiencias, el imputado seguirá el desarrollo del debate a través del sistema de videoconferencia, desde un domicilio particular en Yerba Buena.
Ayer, el médico forense de la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán, Raúl Antonio Asial, aseveró ante el presidente del tribunal, Gabriel Casas, que Menéndez se encontraba en condiciones de continuar con el proceso por la causa denominada "Romero Niklison", aunque con esas precauciones.
En el juicio se intentan establecer las responsabilidades de Menéndez y del ex comisario (r) Roberto Heriberto Albornoz en el supuesto enfrentamiento ocurrido el 20 de mayo de 1976 en la vivienda de calle Azcuénaga 1.816 en el barrio Echeverría, donde murieron los militantes de Montoneros Alejandra Niklison, Eduardo González Paz, Juan Carlos Meneses y Fernando Saavedra Lamas. En tanto, cerca de una iglesia fue ultimado Atilio Brandsen.
Según el informe médico forense, que había sido redactado -dos días después de los incidentes- por el entonces médico policial, Ricardo Galdeano, los cuerpos de las cuatro personas que estaban en la vivienda presentaban "estallido de cráneo", consecuencia de los balazos recibidos.
Sin embargo, Asial aclaró que el término "estallido de cráneo" forma parte de una terminología vulgar. Asimismo, Asial consideró que el procedimiento correcto hubiera sido la realización de una autopsia. "El Código de Procedimientos de la Nación, explicita que cuando hay causas de muerte violenta, debe paracticarse una autopsia", argumentó.
Asimismo, el fiscal federal Leopoldo Peralta Palma interrogó si, en un enfrentamiento, es normal que los impactos sólo hayan sido en la cabeza. "Estas armas tienen capacidad para pasar o perforar algo de madera o algo que no ofrezca resistencia. Aún así, perforando elementos de menor resistencia, pueden dañar la superficie corporal. Llama la atención que sólo se encuentren en el cráneo las lesiones. Si hay un enfrentamiento, y no conozco las circunstancias del caso, donde hay supuestamente una multiplicidad de disparos; algún otro tipo de disparo podría haber afectado el resto de la superficie corporal", evaluó el médico.
A su vez, Ciro Lo Pinto (defiende a Albornoz), consultó que, teniendo en cuenta que el informe fue catalogado de pobre, era tan probable que ese haya sido el único impacto como que no lo haya sido. "Lo que sí es seguro es que es pobre el informe", dijo.
Ayer, el médico forense de la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán, Raúl Antonio Asial, aseveró ante el presidente del tribunal, Gabriel Casas, que Menéndez se encontraba en condiciones de continuar con el proceso por la causa denominada "Romero Niklison", aunque con esas precauciones.
En el juicio se intentan establecer las responsabilidades de Menéndez y del ex comisario (r) Roberto Heriberto Albornoz en el supuesto enfrentamiento ocurrido el 20 de mayo de 1976 en la vivienda de calle Azcuénaga 1.816 en el barrio Echeverría, donde murieron los militantes de Montoneros Alejandra Niklison, Eduardo González Paz, Juan Carlos Meneses y Fernando Saavedra Lamas. En tanto, cerca de una iglesia fue ultimado Atilio Brandsen.
Según el informe médico forense, que había sido redactado -dos días después de los incidentes- por el entonces médico policial, Ricardo Galdeano, los cuerpos de las cuatro personas que estaban en la vivienda presentaban "estallido de cráneo", consecuencia de los balazos recibidos.
Sin embargo, Asial aclaró que el término "estallido de cráneo" forma parte de una terminología vulgar. Asimismo, Asial consideró que el procedimiento correcto hubiera sido la realización de una autopsia. "El Código de Procedimientos de la Nación, explicita que cuando hay causas de muerte violenta, debe paracticarse una autopsia", argumentó.
Asimismo, el fiscal federal Leopoldo Peralta Palma interrogó si, en un enfrentamiento, es normal que los impactos sólo hayan sido en la cabeza. "Estas armas tienen capacidad para pasar o perforar algo de madera o algo que no ofrezca resistencia. Aún así, perforando elementos de menor resistencia, pueden dañar la superficie corporal. Llama la atención que sólo se encuentren en el cráneo las lesiones. Si hay un enfrentamiento, y no conozco las circunstancias del caso, donde hay supuestamente una multiplicidad de disparos; algún otro tipo de disparo podría haber afectado el resto de la superficie corporal", evaluó el médico.
A su vez, Ciro Lo Pinto (defiende a Albornoz), consultó que, teniendo en cuenta que el informe fue catalogado de pobre, era tan probable que ese haya sido el único impacto como que no lo haya sido. "Lo que sí es seguro es que es pobre el informe", dijo.