Le apuntaron a la cabeza con un revólver como los que sólo se ven en las películas de acción y le robaron la moto. Más tarde decidieron asaltar un drugstore con la misma arma, a bordo del "nuevo" rodado. Al parecer se les pasó por alto que un patrullero circulaba por la cuadra.
Un hombre de 29 años, y otro de 25, fueron detenidos mientras asaltaban un comercio en la avenida Colón al 613, el lunes a las 22.20. Un amigo de Emilio Iñigo, a quien los ladrones le habían sustraído su motocicleta horas antes, alertó a un patrullero tras haber visto el vehículo robado en la puerta del quiosco. Los oficiales Antonio Isaac y Juan Campos, que manejaban el vehículo policial, acudieron rápidamente al local y aguardaron el momento indicado para actuar.
Puertas adentro del drugstore, uno de los ladrones maniataba a Alberto Nuñez, propietario del comercio mientras que el otro hacía de campana y atendía el negocio al mismo tiempo. Un cliente se adelantó al operativo de los oficiales e ingresó antes que ellos al lugar.
A los pocos minutos, un grito estremeció a los arrebatadores, al dueño del local y hasta al mismo cliente que acababa de entrar. "¡Levanten las manos!", gritó uno de los oficiales.
Los uniformados -que pertenecen al Comando Radioeléctrico- dieron la voz de alto y redujeron a los ladrones con la misma velocidad con la que habían entrado.
"Por suerte no hubo disparos, ni ningún herido. Si bien el cliente fue aprehendido, sospechado de complicidad, al poco tiempo quedó en libertad luego de constatar que no mantenía, ningún vínculo con los ladrones", contó a LA GACETA el comisario Aldo González.
En el operativo, los oficiales se incautaron del botín que pretendían llevarse los bandidos: el celular del dueño del quiosco, una bolsa con cajas de cigarrillos y $ 750. También secuestraron el revólver 44 Magnum que tenían.
La Policía corroboró luego de que los asaltantes, que viven en barrio San Cayetano, tenían antecedentes penales por robo a mano armada. Los hombres quedaron aprehendidos y a disposición de la Justicia.