La jornada que marcó el inicio de la segunda semana del juicio por la causa "Romero Niklison" duró unas ocho horas. El primer testigo fue Mario González Paz, hermano de Eduardo González Paz, una de las víctimas del supuesto enfrentamiento ocurrido en una casa de barrio Echeverría en mayo de 1976, donde murieron, además, Alejandra Niklison, Adolfo Francisco Meneses y Fernando Saavedra Lamas. Atilio Brandsen fue ultimado cerca de una iglesia, a metros de la vivienda.

En su relato, el testigo retrocedió 35 años; dijo que, al enterarse de la muerte de su hermano, vino a Tucumán -con dos cuñados- a retirar los restos de su hermano. Según su testimonio, se dirigió al cementerio del Norte, donde estaba el cadáver. "Me atiende una persona y, junto a otros, me lleva al camposanto donde había varios cadáveres enterrados. Tras reconocerlo, uno de mis cuñados me ofrece que vaya a buscar (la casa) donde lo mataron", contó.

Allí comenzaría otro calvario. Entre lágrimas, recordó que los tres fueron detenidos y llevados hasta la Jefatura de Policía. "Ahí estuvimos ocho días. Por la noche me llevaban a una pieza para golpearme. Nunca me dijeron por qué estaba detenido". El testigo manifestó que uno de sus cuñados, Jorge Zenzano, quedó ciego debido a las torturas. "El día que me anunciaron que me iban a largar me dijeron: ?vas a quedar libre pero a tu hermano no lo vas a llevar?".

Aún hoy, González Paz desconoce el destino de los restos de su hermano pero, según afirmó, es capaz de reconocer el lugar donde lo halló, hace 35 años. "Luego de tanto tiempo estoy declarando, dolorido, con bronca. Si yo respetaba, ¿por qué ellos no a mí?", se preguntó.

Tras González Paz testificaron Alda Stratta, madre de Alejandra Niklison (por medio de videoconferencia), Nora Spagni -a quien se había dado por muerta en aquel presunto enfrentamiento- y Gustavo Herrera, quien estuvo detenido hasta 1978, en Villa Urquiza.