Color y textura, dos de los elementos plásticos fundamentales del arte, componen la obra de Franco Lippi. Su muestra se inaugurará mañana a las 20 en la sala principal del Museo Timoteo Navarro. La exposición, titulada "REvelaciones", está integrada por 15 pinturas de gran tamaño en acrílico y técnica mixta sobre tela, 15 obras de tintas y acrílico utilizando como soporte papel de lija, y 16 dibujos en tinta de pequeño formato en soporte papel.
La obra de Lippi expresa -tanto en soportes de gran tamaño como en pequeño formato- el comportamiento de los materiales sobre el plano; mediante la presencia expresiva del color y la textura, emergen formas contrastadas con el soporte. Su continua experimentación hace que los materiales que utiliza no siempre sean los convencionales. Es por ello que su obra va desde la expresión puramente bidimensional y acromática, pasando por obras de paleta reducida, hasta llegar a una explosión de texturas visuales y táctiles que desbordan de color.
Las mayúsculas de las letras iniciales ("RE") no es un error tipográfico sino que indica que algunas obras son producto de un trabajo nuevo sobre partes de obras anteriores. "Algo así como una revelación sobre revelaciones. Esta muestra es el resultado de dos años de trabajo en donde cada pieza es una auténtica revelación de la energía interior que generó el acto creativo", explicó Lippi.
"En sus obras conviven sutilezas enmascaradas en fuertes e impactantes trazos de color y texturas que, como si fuera lava maleable, van cubriendo la superficie y dando formas a los insospechados planteos del autor. Bajo tanta expresividad, sutiles cambios de color, superficies apenas tocadas parecen sobrevivir a la fuerza que se impone, crece y cubre. Hay implosiones de viva retórica en su pintura, pero también la gracia, casi enigmática, de sus lijas, donde la tinta parece construir leves caligrafías prodigiosas que adquieren corporeidad de brocados. Lippi tiene oficio y explora con una vitalidad sorprendente estos caminos que conoce, pero que necesita volver a andar hasta arrancarle a cada instancia sus infinitas posibilidades", escribe Marcelo Olmos.
La obra de Lippi expresa -tanto en soportes de gran tamaño como en pequeño formato- el comportamiento de los materiales sobre el plano; mediante la presencia expresiva del color y la textura, emergen formas contrastadas con el soporte. Su continua experimentación hace que los materiales que utiliza no siempre sean los convencionales. Es por ello que su obra va desde la expresión puramente bidimensional y acromática, pasando por obras de paleta reducida, hasta llegar a una explosión de texturas visuales y táctiles que desbordan de color.
Las mayúsculas de las letras iniciales ("RE") no es un error tipográfico sino que indica que algunas obras son producto de un trabajo nuevo sobre partes de obras anteriores. "Algo así como una revelación sobre revelaciones. Esta muestra es el resultado de dos años de trabajo en donde cada pieza es una auténtica revelación de la energía interior que generó el acto creativo", explicó Lippi.
"En sus obras conviven sutilezas enmascaradas en fuertes e impactantes trazos de color y texturas que, como si fuera lava maleable, van cubriendo la superficie y dando formas a los insospechados planteos del autor. Bajo tanta expresividad, sutiles cambios de color, superficies apenas tocadas parecen sobrevivir a la fuerza que se impone, crece y cubre. Hay implosiones de viva retórica en su pintura, pero también la gracia, casi enigmática, de sus lijas, donde la tinta parece construir leves caligrafías prodigiosas que adquieren corporeidad de brocados. Lippi tiene oficio y explora con una vitalidad sorprendente estos caminos que conoce, pero que necesita volver a andar hasta arrancarle a cada instancia sus infinitas posibilidades", escribe Marcelo Olmos.