"Nací en Tucumán, pero no crecí...". Perico Alcayaga se queda en silencio, igual que el periodista de LA GACETA, hasta que suelta una carcajada con fuerza. "No me crié... me trajeron a Buenos Aires y tampoco; quedé enano nomás", dice y vuelve a reírse.

Perico integra el grupo Los Grossos, formado por enanos, que saltó a la fama con el tema "Elena no", y que esta noche actuará en Tucumán.

Él se fue de la provincia cuando era niño, junto a su familia. Vivían en Granja Modelo (Las Talitas), hasta que muchos empezaron a emigrar en busca de mejores condiciones de vida. Desde entonces, sólo regresó dos veces, por lo que está muy entusiasmado con el show de esta noche.

En el 80 llegó con un circo, que promocionaba sus funciones con su figura. "El enanito de Tucumán vuelve a su tierra", decía el letrero. Y hace tres años actuó con Los Grossos en la Fiesta de la Frutilla, en Lules.

Pero en su memoria hay imágenes imborrables de la provincia. Como cuando era niño y su padre esperaba en la entrada del pueblo la llegada de LA GACETA, de los artistas que admiraba y del dolor de los estudios y tratamientos a los que fue sometido por su falta de crecimiento. "Mi vieja me llevaba al hospital y volvía a mi casa descompuesto, desvanecido por las punciones. En esa época no se sabía mucho de esto, y los médicos no sabían qué hacer, se la pasaban poniéndome inyecciones en la columna", cuenta.

Él cree que eso tuvo algún resultado. "Estoy agradecido a la vida porque creo que por eso pude movilizarme bien y estar en el circo; además de la estatura y la gracia o picardía, podía hacer acrobacias", indica.

En busca del éxito

En el circo pasó gran parte de su vida (tiene 49 años), hasta que empezó a cansarse de las giras. Además, quería estar más tiempo cerca de su familia. "Hace unos años con otros amigos quisimos hacer lucha de enanos, pero no nos dieron bolilla y nos fue mal. Lo peor es que un tiempo después lo hicieron en Brasil y fue un éxito", explica con bronca.

Hace unos cuatro años un amigo aventurero y creativo le propuso a él y a otros enanos formar un grupo musical. "Ninguno sabía tocar ni cantar, formamos Los Gigantes, pero la plata no aparecía", dice. Él había abandonado el seguro trabajo del circo, con una buena gira por venir, y estaba desesperado cuando surgió otro productor que les propuso formar Los Grossos. Claro que tampoco fue un lecho de rosas por el que caminaron.

Perico cuenta que en pleno éxito del grupo era muy poco dinero el que recibían, que luego la enana y el cantante que los acompañaban se abrieron en malos términos y que aprendieron a los golpes cómo es el negocio del espectáculo.

"Por suerte habían hecho tan mal todo que pudimos quedarnos con el nombre y seguir trabajando", evalúa.

Ahora tienen algunos temas nuevos y preparan un disco. Canta Ariel, otro enano. "Es un showman como nosotros, que trabajamos mucho con el público, haciéndolo participar y divirtiéndonos con la gente", aclara.

Perico, conocedor del terreno, prefiere aclarar siempre que actúan sin banda, con las pistas grabadas. "Lo nuestro es el show", señala.