La coyuntura económica mundial traza un nuevo escenario para las economías emergentes en general y para China en particular. En los últimos 30 años, el gigante asiático ha logrado una tasa de crecimiento medio anual cercana a los dos dígitos, pasando a ser la segunda economía del mundo. Este proceso sostenido de crecimiento ha sido liderado, principalmente, por el desarrollo de la industria manufacturera, de la construcción y de los servicios. Paralelamente, y para abastecer las necesidades de capital, insumos y materias primas de estos sectores, China se ha transformado en uno de los países protagonistas en lo que respecta al comercio mundial; siendo determinante en los mercados internacionales de materias primas.
Este fenómeno se refleja en el desarrollo del comercio bilateral entre China y Argentina: concretamente, mientras que, para la Argentina, las relaciones comerciales con el gigante asiático representaron menos del 3%, en promedio, entre 1992 y 2000; las mismas pasaron a absorber el 9% del comercio exterior total entre 2003 y 2010. En 2010 (año record en volumen de comercio entre ambos países) las exportaciones -desde la Argentina a China totalizaron unos U$S6.180 millones, mientras que las importaciones alcanzaron unos U$S7.678 millones; haciendo que ambos sumen unos U$S13.858 millones, lo que equivale al 11,1% del comercio exterior argentino, dice un reporte elaborado por la consultora Economía & Regiones.
Ahora bien, junto con el paulatino crecimiento del comercio bilateral se observa un aumento paralelo del déficit comercial que asciende a U$S 1.498 millones en 2010, luego de incrementarse un 67,7% (+U$S 605 millones) con respecto al año pasado (U$S -893 millones).
En este marco, las exportaciones muestran un aumento del 56% interanual y ascienden a los U$S 6.180 millones (a pesar de las restricciones de Pekín para el ingreso de aceite de soja durante casi seis meses, por los cortocircuitos con la gestión de la presidenta Cristina Fernández). Por su parte, las importaciones se incrementaron un 58,5% con respecto al año pasado y totalizaron unos U$S7.678 millones. Dicho más llanamente, el comercio bilateral se incrementa año a año a costa de un mayor déficit (comercial) para la Argentina.
Causas y efectos
De todos modos, dice el reporte de la consultora privada, el incremento sucesivo de este desahorro externo se basa fundamentalmente en dos fenómenos simultáneos, que dada la coyuntura económica de sendos países parece difícil de revertir en el corto plazo. Por un lado, la dinámica del tipo de cambio real bilateral impacta negativamente en la balanza comercial; y por el otro, la composición de las compras y ventas entre los países, en términos de valor agregado relativo, también perjudica el resultado comercial argentino.
Si se analiza la paridad cambiaria entre Argentina y China se observa que el Yuan se ha encarecido en términos de pesos argentinos en más de un 50%, entre 2006 y 2010. En efecto, muchos países emergentes han dejado apreciar sus monedas respecto del dólar americano. Contrariamente, Argentina ha mantenido una paridad cambiaria o incluso devaluado levemente el peso respecto del dólar, forjando una devaluación aún mayor contra el resto de las monedas. A priori, el resultado de dicha política habría sido una mejora de competitividad y la devaluación del peso con respecto al Yuan (de más del 50% en 2006-2010) tendería a mejorar la balanza comercial entre sendos países. Sin embargo, el aumento de los precios domésticos (96% entre 2006 y 2010) superó con creces a la inflación china y a la tasa de devaluación (entre las dos monedas), forjando una apreciación real del peso argentino de más del 13% durante el período bajo estudio. En síntesis, la inflación neutraliza los beneficios de la política cambiaria y, si bien no tiene un efecto directo sobre las exportaciones, tiende a incrementar las importaciones (provenientes de China) que se tornan más baratas respecto de sus pares producidos localmente.
Por último, señala la consultora que dirige el economista Rogelio Frigerio (n), en lo que respecta a la composición de las compra-ventas con China, se observa que mientras que Argentina le exporta productos primarios y derivados, China nos vende productos industriales de mayor valor agregado relativo. Específicamente, durante 2010, casi el 90% de las exportaciones fueron productos primarios y MOA. A su vez, el 54% de las importaciones fueron bienes de capital, mientras que 50% restante se dividió entre insumos para la industria (25%) y bienes de consumo (22%). Por ahora estamos lejos de desarrollar estrategias de complementariedad de cadenas de valor en ambos países, como se viene haciendo con Brasil.