El análisis es complicado. Sería muy cuidadoso al analizar las estadísticas del Indec, particularmente, respecto del Gran Buenos Aires y de Tucumán, más allá del efecto del crecimiento económico que marcó una caída del desempleo y una mejora en el trabajo. Los planes Argentina Trabaja, en cierta medida, ayudaron a ese proceso. Pero lo que no muestran las estadísticas oficiales es que ha venido creciendo el empleo formal como el informal.
Cuando se evalúa la estructura del trabajo, la Argentina no ha cambiado la situación de profunda segmentación de su mercado laboral, ya que amplios sectores siguen teniendo trabajos de indigencia, de baja calidad. Y a esto el crecimiento económico aún no lo ha resuelto.
Con el crecimiento la capacidad de consumo de sectores medios ha goteado, relativamente, sobre la estrategia de subsistencia de otras franjas sociales, de tal forma que sigan existiendo los cuentapropistas informales o los vendedores ambulantes. Y en estos sectores se refugia, al menos, entre un 10% y un 15% de la fuerza laboral argentina que, en el caso del NOA, puede ser mucho más, ya que se mezcla con el trabajo rural y el urbano precario.
Seguiré teniendo una mirada cuidadosa de estos datos. En dos semanas, el observatorio tendrá los propios, con los cuales se puede confrontar. Insisto: creo que en el caso de Tucumán, sumando los sectores informales y de subsistencia laboral o marginales, la tasa de desocupación puede estar llegando hoy a un 15%, siendo conservador, porque en el ámbito nacional, el índice sería de un 20%.
Respecto de los planes Argentina Trabaja, el de las cooperativas, creo que si hablamos de impacto, pueden ser un mix entre una ocupación a los efectos de la medición y el anterior Jefes y Jefas de Hogar, como subsidio estatal.
Más allá de eso, no dejan de ser un puesto precario, que no debe ser considerado ni como estable ni como formal, porque tiene un período definido de vigencia. Ni siquiera un contrato. En suma, son puestos laborales inestables en el que, en muchos casos, los beneficiarios tienen que rendir pleitesía a un líder político de turno con el fin de mantener el subsidio. Todo esto lo hace precario mas no indigente. (Especial para LA GACETA)