CÓRDOBA (Enviado especial, Carlos Chirino).- Cuando la victoria se hace indispensable en el sentir diario del corazón, una trompada tan violenta como el 0-4 de anoche en casa de Belgrano duele. Y cómo. Para los jugadores de San Martín la sensación fue parecida a la de no haber sacado la mano de la puerta antes de cerrarla. O sea, bastante traumática fue la cuestión, pero tiene que terminar ahí. En el viaje de regreso a casa, a lo sumo. Y después cortarla, enmendar los errores cometidos en el barco del "pirata" y enfocarse en los próximos seis puntos a defender en Bolívar y Pellegrini.

"Nos costó levantarnos luego del primer gol y después no pudimos dar vuelta el partido. Este fue un golpe tremendo, pero todavía estamos a tiempo. El fútbol es así, cometimos errores y los pagamos caro. Tenemos que aprender de esto", aseveró con el corazón partido, pero con la cabeza en alto, Diego Ledesma, aun de pie en el césped cordobés.

"Duele mucho la forma en que se perdió. Insisto, tuvimos desaciertos que se pueden corregir en el futuro", tranquilizó a los más dolidos el central santiagueño, antes de aclarar, por si acaso: "sigo confiando a muerte en el equipo y en mis compañeros; vamos a salir adelante, de eso no tengo dudas". Punto.

Fuera, fuera

Mientras la caravana de "santos" caídos enfilaba hacia el ómnibus, Carlos Roldán se dirigió a la zona de debate. "La nuestra fue una muy mala noche; la de ellos, en cambio, muy buena... En el segundo tiempo nos golpearon en el momento justo", no esquivó los dardos el entrenador, confiado en que la goleada haya sido sólo un tropezón.

"No creo que haya habido una diferencia de cuatro goles entre uno y otro. No jugamos bien, los muchachos lo saben y por eso confío en que se van a levantar. Haremos un análisis", puntualizó el entrenador.

El ventilador de preguntas no mermó el ritmo, Roldán tampoco. "Más allá del dolor y la vergüenza, ahora nos vamos a abocar a que los muchachos se olviden de esto", priorizó las medidas a seguir en la semana previa al inminente choque contra Patronato.

Eso sí, un espacio para el aplauso del técnico fue el hecho de ver a sus dirigidos seguir peleando sin bajar la guardia. "Lo positivo fue eso, no bajar los brazos y seguir intentando. Nunca dejamos de ir a buscar el arco rival", elogió el DT antes de despedirse y de ratificar que la de Barrio Alberdi fue apenas una mala noche. Nada más.