El intendente de Yerba Buena, Daniel Toledo, avaló la decisión del Gobierno de desprenderse de una docena de terrenos baldíos en ese municipio, y aclaró que esta medida favorecerá a los vecinos.

"Hace varios años, cuando el gobernador, José Alperovich, anunció la venta de los predios, le planteamos nuestras reservas porque algunos tenían un uso público. Nos escuchó y nos pidió que hablásemos con la Dirección de Catastro y con el Ministerio de Economía. De ese modo se pudo actualizar la información con datos que no tenían precisados por simples cuestiones burocráticas", recordó.

El jefe municipal resaltó que, por esa gestión, se redujo la cantidad de inmuebles disponibles de 33 a 12, y se liberó del listado a los predios donde funcionan pozos de agua o una plaza, por ejemplo.

"Quedan los que están limpios, liberados y sin ninguna clase de ocupación", aseveró. Toledo destacó la importancia social de que los terrenos sean ocupados: "tener un baldío significa limpiarlo, cercarlo, mantenerlo, cuidarlo, y cuanto más hay, mayor problema de seguridad existe; en cambio, al venderlos llegarán nuevos vecinos y habrá una mayor valoración de cada zona, por lo que estamos conformes con esta decisión".

El intendente aclaró que las propiedades no están agrupadas en una misma zona del municipio, sino diseminadas en casi el 80% de su superficie. Así, se encontrarán lotes disponibles en los barrios Marti Coll, Viajantes y San José, entre otros. "No conforman ningún núcleo urbano y ningún terreno es lo suficientemente grande ni con medidas importantes como para hacer un emprendimiento comercial o una galería, shopping ni cine. Son superficies normales para Yerba Buena, de 15 metros por 30 metros o de 20 metros por 40 metros, que no alcanzan para comercio. La idea es una unidad para la vivienda familiar", señaló.

El inmueble más grande es el ubicado en Cariola casi Rubén Darío, porque abarca dos lotes y totaliza entre 1.500 y 1.800 metros cuadrados.