En aquellos sectores en los que los yuyales permiten mirar más allá de la banquina, las toneladas de basura desperdigadas junto a la ruta parecen una invitación a seguir de largo y no tomar el siguiente desvío (mal señalizado) para ingresar a la ciudad. Las personas y los caballos cruzan la autopista de Circunvalación a paso lento; irónicamente, es una suerte que el conductor haya tenido que reducir la velocidad a causa de los baches, si no, probablemente los termine atropellando.
Si el viajero que llega por aire tuvo la fortuna de no pasar por la picadora de carne de un vuelo demorado, al arribar al aeropuerto Benjamín Matienzo es posible que se encuentre más o menos relajado como para no irritarse con los taxistas y remiseros que comienzan a atosigarlo en cuanto ingresa al hall principal. Si nadie lo fue a buscar, no le quedan más opciones que los autos de alquiler o un colectivo que suele pasar impuntualmente y que, muchas veces, lo hace cuando no hay aviones en la pista.
Estas dos situaciones sirven para explicar por qué llegar a Tucumán implica una mala experiencia. A esto hay que sumarle que si el tristemente sorprendido viajero ingresa a la ciudad por San Cayetano se encuentra con una cloaca a cielo abierto; y si se le ocurre tomar la avenida Jujuy, deberá demostrar su habilidad para esquivar los pozos y las lagunas que forma la lluvia.
Si se pretende atraer turistas, no sólo hay que apostar a la promoción (importantísima, por cierto). Un gran porcentaje de los aspectos que llevan a una persona a elegir determinado destino no depende exclusivamente del área de Turismo. Lógico: la limpieza corresponde a los municipios y comunas; el estado de las rutas y la señalización, a Vialidad Nacional o Provincial, según el caso; el control del estado de los taxis y remises, a Transporte y la lista sigue...
Los basurales clandestinos que crecen junto a la autopista de Circunvalación (por poner un ejemplo, ya que esto ocurre en muchos otros sectores que recorren los turistas, como el camino que une el aeropuerto con la ciudad) lo hacen con más velocidad que los yuyales bien alimentados por las lluvias del verano. Grave por donde se lo mire: implican contaminación visual que enferma los ojos del viajero y un atentado contra la salud de los vecinos. Si se busca convertir a Tucumán en un destino turístico importante ¿no se podrían emplear algunas de las cooperativas del plan Argentina Trabaja para mejorar la imagen de los accesos? En el Gran San Miguel de Tucumán hay 250 asociaciones integradas por 60 personas cada una (15.000 individuos en total) que dependen políticamente de intendentes, legisladores y concejales. Es una opción.
Quizás el único progreso relevante de los últimos meses haya sido la habilitación del puente de la autopista de Circunvalación que cruza sobre la avenida Democracia. Era hora: durante tres años, los conductores tuvieron que transitar por un camino de ripio entre la obra y el Mercofrut.
Lejos de la capital, pero cerca de Tafí del Valle -el principal destino turístico- la ruta 307 (en el tramo entre Santa Lucía y El Mollar) está infinitamente remendada y, aún así, plagada de baches. Es cierto que en diciembre se anunció su reparación. Pero ¿cuántos anuncios similares hubo antes? Desde 1994, al menos siete, los suficientes como para desalentar a los que aguardan las obras. A esto hay que agregarle que los trabajos en el tramo entre Tafí y Amaicha apenas avanzan.
Tarifas turbulentas
Cuando uno aterriza en el aeropuerto de Córdoba y se sube a un taxi, se encuentra con un letrero adherido al asiento delantero que advierte que, tal como lo establece una ordenanza municipal, la bajada de bandera desde allí cuesta $ 18 mientras que en el resto de la ciudad, $ 4,50 En Tucumán, un viaje desde el Benjamín Matienzo al centro vale unos $ 40 y si fuera al revés, la mitad. Los taxistas alegan que al estar estacionados en el aeropuerto pierden el dinero que podrían estar ganando en el microcentro. El argumento es lógico. Pero, en todo caso, también sería lógico que esta tarifa sea "blanqueada" por una norma y que los precios no sorprendan al viajero desprevenido.
Si bien aún no se dieron a conocer las cifras oficiales de enero, en el Ente están contentos por la afluencia de turistas, especialmente a Tafí del Valle y a San Pedro de Colalao. De todos modos, no hay que olvidar que un factor fundamental en el crecimiento de la actividad es la decisión de un viajero de regresar a un destino y la multiplicación de nuevos visitantes gracias su testimonio. Lamentablemente, llegar a Tucumán por aire o por tierra es, por ahora, una experiencia bastante desalentadora.