"Estamos ansiosos y expectantes, pero con fe. Sabemos que se logrará la mayor transparencia posible", dijo Lucrecia Terán, viuda del juez Héctor Agustín Aráoz, en diálogo con LA GACETA.
Mañana, comenzará en el Palacio de Tribunales uno de los juicios más importantes de la historia de la provincia. Por primera vez, se indagará en un debate oral y público a acusados de matar a un magistrado. Ema Hortencia Gómez y Alejandro Darío Pérez se sentarán en el banquillo y escucharán la imputación. Además, Andrés Faversani, Rubén Orlando Albornoz y Rodolfo Reinaldo Domínguez deberán responder por los presuntos delitos de violación de los deberes de funcionario público y encubrimiento agravado. Serán juzgados por los vocales de la sala I de la Cámara Penal, integrada por los vocales Pedro Roldán Vázquez, Carlos Norry y Emilio Páez de la Torre. "Mi hijo mayor y yo estamos citados como testigos. Después, trataremos de seguir con nuestra vida; nuestra presencia no sumará ni restará nada", comentó Terán. Ella y Aráoz tenían nueve hijos. El mayor de ellos, Agustín Aráoz Terán, fue el último de su familia que declaró haber visto con vida a su padre. El 26 de noviembre de 2006 a la tarde, el magistrado murió acribillado de nueve disparos en su casa de Yerba Buena.
Aráoz había asumido en 1998 como titular el Juzgado de Menores N° II. También como docente en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, donde estaba a cargo de la cátedra de Derecho Penal. Desde la familia del juez siempre reclamaron que la investigación no se agote en la hipótesis del crimen pasional (el fiscal Guillermo Herrera sostiene que eso habría impulsado a Gómez y a Pérez a cometer el crimen), y que se investigue una presunta vinculación con una mafia policial. "Agustín siempre fue un hombre honesto, que iba hasta las últimas consecuencias", dijo Terán.