La vida de Facundo Arias tendrá por siempre un antes y un después del robo. Fue la mañana del domingo, luego de una fiesta en barrio Padilla, cuando el joven de 20 años fue interceptado por tres delincuentes que iban en una moto. Estaba con su hermano y dos amigos, y por eso decidió enfrentar a los ladrones para defender su celular. Pero recibió un golpe terrible en el rostro que le dejó una secuela irreversible. "El tipo me reventó el globo ocular de un culatazo con la pistola y perdí el ojo. Es cierto que el teléfono valía mucho menos, pero yo hice esto porque me daba bronca tener que entregar algo que es mío de esta forma. Era la cuarta vez que me intentaban robar. Siento mucha angustia por lo que pasó, pero todavía no sé si hice bien o mal en reaccionar. Supongo que el tiempo lo dirá", le dijo el joven a LA GACETA.

- ¿Cómo fue que te ocurrió esto?

- Fue el domingo a las 6. Estábamos sentados con dos amigos y mi hermano en la esquina de Diagonal 2 y avenida Belgrano. Acabábamos de acompañar a dos amigas a su casa y estábamos conversando cuando aparecieron los tres tipos en la moto. Yo estaba mandando un mensaje con el celular y, cuando pasaron cerca mío, dijeron: "a este le quitemos el teléfono", y se frenaron.

- ¿Qué sentiste cuando escuchaste eso?

- Mucha bronca. No quería dejar que me asaltaran. No iba a salir corriendo, porque no sabía si mis amigos iban a reaccionar como yo. Así que me quedé a hacerles frente. Primero le sacaron el celular a un amigo, y cuando me encararon yo me negué. Entonces, uno sacó un arma y yo le dije: "qué me mostrás eso, si es de juguete". Él me contestó y yo lo empujé. Entonces, el ladrón me pegó un culatazo en el ojo. No tuve tiempo de reaccionar. Se subió a la moto con los otros tipos y se fueron.

- ¿Qué hiciste entonces?

- Quise perseguirlo pero no pude. Me di cuenta de que estaba perdiendo mucha sangre. Me dolía muchísimo. Hice cursos de primeros auxilios, y sé que debía mantener la calma. Fuimos a un CAPS, después al Centro de Salud y después al Padilla. Ahí me dijeron que había perdido el ojo. Igual, como el dije a mi mamá, creo que la saqué barata. No sé si será que tengo un orgullo tonto, pero siento eso.

- ¿Pero esto no te va a perjudicar por siempre? ¿No estás arrepentido de haber reaccionado?

- Estudio profesorado en Educación Física. El oftalmólogo me dijo que hay cosas que no podré hacer, como boxeo. Pero lo demás sí estoy en condiciones. Tengo que esperar a que cicatrice la herida y, según me dijeron, pasarán un par de meses hasta que me adapte al sentido de la distancia. Ojalá que en la Facultad me admitan aún.

- ¿Volverías a enfrentarte a los ladrones?

- No sé. No pienso en el pasado, sino en el futuro. Sí me quedó miedo, pero esto le puede pasar a cualquiera. Eso sí: no le tengo bronca al que me hizo esto. Ojalá la Policía lo arreste, porque es lo que corresponde. Pero no quiero venganza.