Se unieron en un largo abrazo, que incluyó palmeadas mutuas en la espalda. Dejando de lado la familia, las muestras públicas de afecto del gobernador, José Alperovich, hacia el flamante vocal de la Corte Suprema de Justicia, Daniel Posse, fueron las más elocuentes tras el solemne acto de jura del cargo realizado ayer, en un repleto salón del segundo piso de tribunales.
La cercanía entre ambos había sido el motivo de las principales críticas de la oposición a la designación de Posse, al poner en duda su independencia de criterio. Pero el vocal optó por no responderlas. "No voy a decir nada; los actos demuestran la conducta de los hombres, así que observen el comportamiento de cada uno y saquen conclusiones", les pidió a los periodistas que lo rodearon para sus primeras declaraciones en el cargo.
El magistrado insistió en que su relación con el mandatario no afectará su desempeño judicial ni lo obligará a excusarse automáticamente cada vez que llegue a su oficina una causa sobre el Poder Ejecutivo: "veré y decidiré en cada caso concreto, porque no he sido abogado del Gobierno ni he litigado en su nombre desde Fiscalía de Estado; por el contrario, como defensor del Pueblo tomé decisiones contra ex miembros del gabinete, sin ningún tipo de problemas".
"Todos los cargos por los que pasé me dejaron muchas enseñanzas, y agradezco las oportunidades que tuve. Trato de honrar cada lugar al que llego", remarcó el ex secretario de Gobierno, de Innovación Tecnológica y de Derechos Humanos del Poder Ejecutivo.
La alegría del nuevo magistrado era notoria tras jurar en reemplazo del jubilado Alberto Brito, a quien sustituirá también en la sala Civil y Penal de la Corte. "Será sencillo trabajar a la par de los otros vocales para mejorar el servicio de Justicia, que es lo que todos queremos. Principalmente, me voy a dedicar a los justiciables, que son quienes la necesitan y sufren por el retardo en la resolución de las causas, que es uno de los aspectos más complejos. Estoy consustanciado con los principios de los derechos humanos, y lo demostraré", prometió.
El flamante juez supremo resaltó cuáles serán sus prioridades. "Hay que achicar la brecha entre los ciudadanos y la Justicia; el juez habla por su sentencia cuando resuelve una causa, pero en la Corte Suprema hay otras responsabilidades como la de superintendencia, el tener una visión estratégica del Poder Judicial, mantener contactos con los otros poderes, lograr objetivos en calidad y diseñar alternativas para la solución de los conflictos interpersonales", planteó. Posse se mostró confiado en la normalización del funcionamiento en los tribunales con la cobertura de las vacantes, y minimizó los roces entre el Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) y el titular de la Corte, Antonio Estofán, encargado de tomarle el juramento de rigor (lo hizo por Dios y la Patria y sobre los Santos Evangelios).
"Siempre hay tensión, pero pienso que hay que resolver todo mediante el diálogo. Integramos cuerpos colegiados y hay que hablar mucho entre nosotros. El CAM es un órgano nuevo, que se está encaminando luego de algunas dificultades; hay que ayudarlo y apoyarlo", aseveró.