PARÍS.- Su éxito con la película "El último tango en París" se convirtió al mismo tiempo en su condena. María Schneider, que nunca consiguió librarse de esa polémica imagen de joven lasciva, murió ayer, a los 58 años, como consecuencia de una larga enfermedad.
Tenía apenas 20 años cuando en 1972 participó en el clásico filme de Bernardo Bertolucci, mostrando desinhibidamente su cuerpo desnudo y dejándose maltratar sexualmente por su compañero de reparto, Marlon Brando. La famosa escena de la mantequilla, según declaró años después la actriz, la dejó traumada por mucho tiempo. "Era joven, inocente y no comprendía lo que hacía. Hoy en día, la habría rechazado. Toda esa persecución a mi alrededor me desequilibró", confesó. Pero la película, que en la Argentina estuvo censurada varios años, no sólo le trajo la gloria, sino que arrojó muchas sombras sobre su vida privada.
Una historia oscura
La obra maestra de Bertolucci es famosa especialmente por sus eróticas escenas de cama. Y después de aquel filme, todos los papeles que le ofrecieron a la joven intérprete de sonrisa inocente estaban relacionados con su actuación de adicta al sexo en "El último tango en París". Pero también en el terreno privado, la hija del actor Daniel Gélin causó polémica. Era bisexual y declaró abiertamente su atracción por hombres y mujeres. Asimismo, su carrera estuvo acompañada de varios escándalos y las apariciones públicas de la actriz se convirtieron en uno de los temas preferidos de la prensa. Tuvo graves problemas con las drogas y el alcohol, que la llevaron a pasar largas temporadas en centros de desintoxicación.
No pudo demostrar su verdadera capacidad para la actuación en ninguno de sus filmes posteriores, ni siquiera con Michelangelo Antonioni en "El pasajero". En 1976, abandonó repentinamente el rodaje de "Novecento", también con Bertolucci. No obstante, en 1980 fue nominada a un premio César como mejor actriz por "Toda una mujer". En junio de 2010 fue condecorada con la Legión de Honor de Francia. (DPA-Especial)