Los ladridos de los perros la despertaron. Intuyó que algo malo pasaba, y se levantó de la cama. Cuando abrió la puerta, los ladrones la golpearon, la obligaron a ingresar a la vivienda y le robaron dinero y otros elementos.
El sábado a las 2.30, María Maximina Ramos, de 39 años, se encontraba en su domicilio de Raúl Colombres 1.140, cuando escuchó el ruido que provenía del patio. En la casa también estaba su hijo José Augusto Suasnábar, de 16. Al salir, unos siete hombres (todos armados y con linternas), la golpearon con los puños y con la culata de un arma.
Los delincuentes le exigieron a Ramos que les entregue el dinero, bajo la amenaza de asesinar a su hijo. De acuerdo a la denuncia que la mujer realizó horas más tarde, del ropero extrajo unos $2.000, que les entregó a los delincuentes. "El dinero lo teníamos para comprar gasoil para viajar a Buenos Aires, porque mi marido tiene una empresa radicada allí", dijo Ramos a los policías.
Los ladrones se llevaron una computadora, una impresora, una play station 2 y un reproductor de DVD, entre otras cosas. Tomaron las llaves de la camioneta Renault Kangoo de la familia y escaparon. "Vestían ropa oscura, parecida a la que viste la Policía", declaró Ramos en la denuncia. En la habitación, su hijo había sido atado de pies y manos, al igual que dos tíos de la mujer, que se encontraban en una casa ubicada en la parte delantera del terreno.