BUENOS AIRES.- Hace casi 15 años, la banda conocida como "Los doce apóstoles de la muerte" protagonizaron el motín más sangriento de la historia argentina. En el penal de Sierra Chica, el grupo asesinó a ocho reclusos y tuvo en vilo a toda la sociedad. Ahora, el supuesto cabecilla de esa mafia, Marcelo Brandán Juárez, volvió a protagonizar un hecho de violencia que generó repercusión en esta ciudad.
A cuatro meses de haber recuperado la libertad, el hombre -considerado como sumamente peligroso por la Policía- secuestró a dos comerciantes y luego les disparó a agentes de la fuerza.
Tras ser capturado, Brandán Juárez fue llevado a una cárcel de máxima seguridad.
Según fuentes policiales, él encabezaba la banda que desde el 30 de marzo al 7 de abril de 1996 se apoderó del penal de Sierra Chica. Luego de los ocho crímenes, los reos cocinaron empanadas con los restos de las víctimas.
Todo se desencadenó porque un grupo de presos había intentado fugarse y, en un enfrentamiento con guardiacárceles, uno de ellos murió. Entonces, "Los doce apóstoles" encabezaron la rebelión.
Brandán Juárez tenía 32 años y había llegado a la cárcel a los 19. El y su grupo, según la Policía, tomaron de rehenes a varias personas, entre ellas empleados del penal, dos pastores evangélicos y una jueza. Presos de varias cárceles se plegaron a la protesta. Finalmente, el motín fue reprimido tras ocho días. En 2000, "Los doce apóstoles" recibieron una condena de prisión perpetua tras el juicio.
Según el Servicio Penitenciario Federal, Brandán Juárez recuperó la libertad el 2 de octubre del año pasado por "agotamiento de condena", debido a la aplicación del beneficio conocido como "dos por uno". Por eso, el martes interceptó -junto a un cómplice- a dos personas que iban en un auto, en el departamento de Morón.
La Policía detectó la maniobra y comenzó a perseguir el vehículo, un Chevrolet Corsa. En el partido de San Miguel, los agentes tuvieron un primer enfrentamiento con los maleantes, que liberaron a los cautivos. "Nadie resultó herido", aclararon los investigadores, que lograron reducir a la dupla tras otro tiroteo.
En poder de Brandán Juárez y de su cómplice (que se identificó como Gustavo Pedro Ferreyra, de 48 años) se encontró una ametralladora con capacidad para 38 proyectiles, una pistola 9 mm, y un centenar de municiones. (DyN)