Brotan de abajo de la tierra. Y a pesar de que el Salí ya no es lo que era, da la impresión de que sus contaminadas aguas actúan como un buen energizante para los delincuentes. Por eso, pareciera, La Costanera sigue siendo el centro de venta de droga más importante de la provincia y los constantes operativos que se hacen nunca son suficientes.

En los últimos dos años, los jueces federales de Tucumán firmaron más de 70 órdenes de allanamiento para viviendas ubicadas en las márgenes del cauce de agua, tanto del lado de la Banda del Río Salí y de Alderetes, como de la capital. El último procedimiento se concretó en la noche del sábado, cuando se detuvo al que, según los investigadores, es uno de los vendedores más importantes de la zona, a quien buscaban desde enero del año pasado.

Los policías ya saben que los delincuentes sustentan su negocio en el camuflaje. Cuanto menos se sepa de ellos, más posibilidades tienen de seguir envenenando a sus clientes. Pero conocen también que, además de los agentes de las fuerzas de seguridad, tienen un enemigo aún más poderoso, por la cercanía y por la persistencia: las madres de los adictos que, los miércoles marchan en la plaza Independencia, pero que todos los días pasan datos de los "transas" para que se pueda detenerlos.

Y desde hace más de un año el apodo de "Tín" comenzó a sonar fuerte, sobre todo en la zona del barrio San Antonio del Bajo. Las mujeres aseguraban que el hombre estaba en el podio entre los que más vendían. Y que además había logrado armar una red bien aceitada de distribuidores, que incluso guardaban su droga en otras casas para que si llegaba la Policía no encontraran nada. La mayoría de los cómplices de "Tín" son mujeres, que a su vez "trabajan" con jóvenes que llevaban dosis de "paco" hacia otros barrios de la zona.

La mudanza
Las denuncias de los vecinos fueron el puntapié inicial de la investigación ordenada por el juez federal Nº 2, Mario Racedo. Pero en medio de la pesquisa ocurrió algo que nadie preveía: "Tín" se mudó. El hombre decidió cambiarse de casa, aunque no de barrio, y para eso decidió recurrir a los servicios de un viejo amigo que había caído en la mala. El 6 de marzo del año pasado, la Policía concretó varios allanamientos en San Antonio del Bajo y detuvo al líder de una red, conocido como "Queso", que ocultaba cocaína y dinero. Como "Queso" fue detenido y trasladado al penal de Villa Urquiza, la familia se quedó sin "sostén" económico. Y allí apareció el bueno de "Tín" quien, sin dudarlo, se ofreció a comprarle la casa. Cuando los policías de la Dirección General de Investigaciones, al mando de los comisarios Jorge Nacusse, Francisco Juárez y Fabián Salvatore supieron de esto, tuvieron que comenzar de cero lo que ya habían hecho ya que el trabajo anterior no servía. Los oficiales ManuelMarcote, Ramón Juárez, Walter Díaz, Carlos Paz, Angel Vázquez y Guillermo López, a cargo de la pesquisa, tuvieron que esperar nuevamente que los compradores abandonaran la vivienda para poder interceptarlos, y de esa forma sumar pruebas. Además debieron certificar qué otras personas trabajaban con él, para que el juez finalmente otorgara las órdenes de allanamiento y detención.

De hecho, tanto "Tín" como "Queso" habían avanzado mucho económicamente en detrimento de sus vecinos. Sus casas, sin ser lujosas, sobresalen del resto, a metros del río.

Finalmente, el operativo se concretó cuando caía la noche en una zona considerada "densa" por los mismos policías. Más de cien agentes del grupo CERO, de Infantería de las regionales Este y Capital, del Comando Radioeléctrico y de Patrulla Motorizada coparon el barrio. Además participaron miembros de la sección Drogas Peligrosas de la Policía Federal, al mando de los oficiales Jorge Luján y Salvador Banegas y del subcomisario Adrián Corvalán. Ante semejante muestra de fuerza, fueron varios los que pusieron pies en polvorosa y desaparecieron. Pero los principales implicados fueron rodeados y detenidos "con las manos en la masa".

Según el informe oficial, además de "Tín", de 37 años, los investigadores arrestaron a su esposa, "La Gorda Paola", de 31, y a sus cómplices, "Susana", de 32, "Dora, la guitarrera", de 36, y "La vieja Champi", de 56. En la casa de esta última fue donde más droga se encontró ya que, según confirmaron los agentes, era ella quien escondía las dosis de "paco" para cubrir a su jefe.

Los policías se incautaron de 414 "ravioles" de cocaína, todos confeccionados con papel glasé metalizado, de veinte tizas de la misma droga, que en total pesaban 200 gramos, de 460 gramos de marihuana, de $ 5.100 en billetes de baja denominación, de tres licuadoras con restos de marihuana, de una balanza de precisión, de un listado con nombres de clientes, cantidad de drogas vendidas y precios, de ocho celulares y de gran cantidad de papel glasé y de papeles engomados para armar "porros".

Y así, en poco tiempo, "Tín" pasará de comprarle la casa a "Queso" a compartir un pabellón con él en el penal de Villa Urquiza.