"Me están perjudicando moral y económicamente. Yo no ando matando gente. Para las personas que me conocen, con esto, quedo como un mafioso asesino". Eduardo Molinari, el hombre que está imputado en una causa judicial como presunto miembro de una asociación ilícita que estafó al fisco, dialogó con LA GACETA y negó vinculaciones con el asesinato de Jorge Matteucci, una de las hipótesis que está investigando la Justicia.

Molinari contó que conoció a Matteucci a través de sus hijos, quienes eran amigos. "Había una relación no sólo con él, sino también con su familia íntima, es decir su mujer y sus hijos", comentó. Esa relación les permitió también afianzar vínculos comerciales, y Molinari reconoció que realizaron varios negocios.

"El jamás se contradijo o negó esa relación en la causa que se encuentra en la Justicia Federal", dijo el operador de granos. Además, agregó que el delito que se le imputa debe probarse a través de prueba documental. "Me acusan de tentativa de estafa. ¿A quién le tengo que dar un mensaje mafioso para que se calle la boca? ¿No será tal vez un mensaje de la otra parte para mí, para que deje de denunciar la adulteración de los soportes informáticos de la AFIP? ¿No será al revés la cosa y es un contubernio entre la fiscalía y la AFIP, con el afán de perjudicarme?", preguntó Molinari.

El tucumano, que actualmente reside en Rosario, repitió varias veces en la entrevista sus dudas por ser mencionado en el homicidio del comerciante. "¿A quién tengo que enviarle yo un mensaje mafioso?. Eso lo tendrán que decir. ¿Si él iba a declarar contra mío y está muerto, a quién le enviaría el mensaje? ¿A quién? No logro entender esa deducción para involucrarme", expresó.

Desde que se conoció que la Justicia analiza, como una de las hipótesis, la causa federal por la que Matteucci estuvo detenido en 2008 por su supuesta participación como "prestanombre", Molinari afirmó que instruyó a su abogado, Tomás Robert, para que lo pusiera a disposición de la investigación. "A fines de diciembre mi abogado realizó una presentación en la Fiscalía de Instrucción III, a cargo de Teresita Marnero, donde nos pusimos a disposición para lo que necesite. Si nos citan, recurriremos inmediatamente y nos pondremos al servicio", dijo Molinari. "Hasta ahora, ni la Justicia ni la Policía nos han llamado", agregó.

Según comentó el empresario, Matteucci se dedicaba a la comercialización de granos, especialmente porotos. "Él viajaba a Salta y compraba porotos. Luego nos vendía a nosotros, que a su vez lo vendíamos a exportadores. Todas fueron operaciones normales y concretas de movimiento de mercaderías, con pago de la mercadería y justificación bancaria", explicó.

Antes que Molinari fuera detenida por la causa federal, Matteucci ya había cambiado de rubro. De acuerdo al empresario, la falta de cotización del poroto en bolsa volvió inestable el negocio y el comerciante cambió de actividad. "Comenzó a desarrollar otras actividades que no tenían que ver con lo nuestro, por lo que dejamos de operar conjuntamente", dijo.

La última vez que se vieron fue a fines de 2006. "Nos encontramos de casualidad. No hablamos de negocios, sólo cosas personales. Fui a su casa; me mostró que se había comprado una vivienda en avenida Mate de Luna. Después me volví al hotel y no lo vi nunca más", contó Molinari.

El empresario se declaró anonadado con la noticia de la muerte de Matteucci. "No pensé que una persona como él pudiera tener ese final. Era una persona que no levantaba la voz, de un trato suave", lo recordó Molinari. Además, dijo que era respetuoso y que varias veces acudió para pedirle consejos de negocios. "Jamás me dejó de decir don Eduardo. Era una persona que cuando necesitó un consejo, vino a pedírmelo. En su vida, desde que yo lo conocí, hasta que lo vi por última vez, jamás vi nada raro", comentó.

Finalmente, volvió a contar su situación. "¿Ahora cómo quedo yo, que me dicen que soy un mafioso. No es tan fácil la situación que me toca vivir", afirmó.