Uno de los datos que más llama la atención de los investigadores en torno del asesinato del comerciante Jorge Matteucci (foto) es la falta de lesiones que presentaba el cuerpo. Y hasta el momento no encontraron respuestas -al igual que con otros aspectos del caso- al enigma.

Hasta aquí, los datos con respecto a las actividades que debía desarrollar Matteucci el 18 de diciembre fueron aportados por la ex esposa, Liliana Moreno. Nadie más pudo certificar las palabras de la mujer aunque, por ahora, los investigadores no descreen de la versión, según dijeron. Moreno afirmó que su ex marido abandonó la casa ubicada en avenida Mate de Luna al 4.300 pasadas las 23. El hombre tenía que ir hasta la casa de un empleado, al que le iba a cambiar un cheque por $ 3.000, y luego a reunirse con amigos para despedir el año. Según Moreno, Matteucci salió caminando.

Lo que sorprende a los investigadores es que alguien haya podido secuestrar al hombre sin producirle ni un arañazo. Y mucho menos que él lo hubiera permitido sin, al menos resistirse.

Las hipótesis que maneja la Policía al respecto son dos: la menos probable es que lo hubieran secuestrado en la calle. Y es la menos probable porque, en ese caso, sería muy difícil que alguien no hubiera visto que golpeaban y subían a una persona a un vehículo. Esto siempre pensando, tal como dijo la mujer, que Matteucci iba caminando.

La otra hipótesis es que todo sucedió durante una reunión, donde drogaron al comerciante, privándolo de la posibilidad de defenderse. Pero esta versión abre una hipótesis más complicada: que Matteucci conocía a las personas que pretendían matarlo -ya que se reunió con ellas de motus propio- y que no sospechaba lo que estaba por venir. Para avanzar en esta posibilidad falta que se conozca el resultado del informe toxicológico. Con esta pericia se demostrará si efectivamente el hombre fue drogado o no.

Confirmación

Los policías de la División Homicidios y Delitos Complejos entrevistaron a algunos de los amigos del comerciante, que aseguraron que realmente lo estaban esperando durante la noche del sábado 18 de diciembre, pero que nunca llegó.

Matteucci falleció por asfixia. No tenía golpes ni otras lesiones en el cuerpo, salvo las marcas que le quedaron en las manos y en los pies, que habían sido retenidas con cinta de embalaje transparente, el mismo material con el que le habían envuelto el rostro para matarlo.